Hoy es el Día Internacional de los Derechos Humanos, que conmemora el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, para la mayor parte del mundo, no hay mucho que celebrar. No hay más que echarle una ojeadita al periódico de cualquier día para encontrar en un par de minutos ejemplos como éste o éste), o simplemente a la portada de la web de la ONG Human Rights Watch que recopila violaciones de los derechos humanos por el mundo.
Hoy, además, acaban los 16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres (de los que hablé hace unos días), durante los cuales ONGs de todo el mundo han estado realizando todo tipo de campañas de sensibilización para acabar con esta lacra. Por ejemplo, Open Democracy ha creado un blog que durante estos días ha ofrecido contenido sobre el tema de la violencia de género, escrito por mujeres de todo el mundo. Y no hace falta ir demasiado lejos para darse cuenta de que es un problema que no sólo afecta a los países en vías de desarrollo, sino a cualquier otro, incluido el nuestro (y bien incluido). Como muestra, este artículo o este otro artículos recientes que demuestran que la violencia contra las mujeres tiene lugar en todos los estamentos y edades.
Año tras año entre el día de los derechos humanos y los 16 días de activismo contra la violencia de género, aparecen campañas mediáticas como setas (durante el resto del año también, pero no tanto como en esta época), y toda ONG que se precie distribuye un comunicado de prensa/llamamiento para acabar con los abusos. Pero año tras año los avances en materia de derechos humanos siguen siendo paupérrimos. Y es que todas estas bonitas campañas, tan llenas de palabras rimbombantes y fotos impactantes, son muy estéticas y quedan muy bien (sobretodo cuando se acercan las Navidades y la conciencia aprieta), pero están enfocadas hacia la concienciación, la sensibilización, la solidarización, la educación cívica… en otras palabras, se dirigen a un público que no es el que puede realmente cambiar una situación determinada de violaciones a los derechos humanos. Y que conste que todo este tipo de actividades no me parecen mal, hasta incluso me parecen necesarias para dar a conocer ciertas cosas. Simplemente me parecen insuficientes.
Para acabar con los abusos, hay que acabar con la impunidad. En mi opinión el estado de derecho, y por lo tanto la justicia, es la base fundamental para acabar con la violencia de género y las violaciones de derechos humanos (que no son lo mismo, pero a menudo se sobreponen y ambas sufren de falta de interés por parte de las autoridades judiciales). Sin leyes que las apoyen, las declaraciones de buenas intenciones se las lleva el viento.
Quizás soy demasiado negativa, o quizás he visto demasiado dinero solidario gastado en demasiadas campañas con muchas mesas redondas y pocas acciones concretas. Seguramente vale más hacer campañas huecas que no hacer nada. Así que normalmente prefiero unirme a ellas que no criticarlas. Sin embargo hoy, el día de los derechos humanos, no es un día para la complacencia sino para la queja. La queja a grito pelado, afónico, porque tras cientos de campañas ya sería hora de que las autoridades dejaran de mirar hacia el otro lado (o cosas peores). Los derechos humanos, válgame la redundancia, son cosa de todos.
Y de propina, un par de enlaces a un par de campañas más (aunque estos días hay muchísimas):
-La Fundación holandesa Worldcom y la española Lola Mora, como parte de la campaña que iniciaron hace un par de años titulada Desafiando el silencio para que los medios hablaran de la violencia sexual como arma de guerra, la han presentado hoy ante la Corte Penal Internacional en La Haya. Y además han traído a representantes de ONGs y medios de comunicación locales del este de la RD Congo para exigir justicia y denunciar estos actos como crímenes de guerra y contra la humanidad.
-La campaña Cada humano tiene derechos (de momento sólo en inglés) pretende hacer que todo el mundo firme la declaración universal de derechos humanos, ya que nos concierne a todos y mucha gente aún no la ha leído.
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