Como ya dije una vez, tener mascotas en este país (y conservarlas vivas) no es nada fácil. En realidad, la única manera fiable de mantenerlas vivas es que no salgan de casa.
Un amigo tenía 3 gatos en su piso de Kinshasa. Al vivir en un piso espacioso, los tenía siempre en casa, y ellos vivían tan contentos entre el sofá del salón y las macetas del balcón. Pero el año pasado, después de marcharse de vacaciones a su país, uno desapareció. Al vivir en un décimo piso, los compañeros de piso pensaron que había caído por el balcón, aunque como todos los que hayan tenido gatos saben, los gatos no caen por los balcones.
Después él se mudó a otra ciudad al este del país y con él se llevó a los gatos. Encontró una casa aún más espaciosa que su piso en Kinshasa y con un gran jardín, pero poco después se fue a pasar las navidades a su país. Y al volver, oh sorpresa, uno de los dos gatos restantes había desaparecido. Después de investigar un poco, todo pareció indicar que los guardas se lo habían comido el día de Navidad.
Así que ahora sólo queda un gato (el negro de la foto, al otro ya no lo veremos más), que supongo que vigila sus espaldas cada vez que sale a pasear por el jardín. Espero que al menos éste no acabe en la olla de nadie…
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