Hace unos días me fijé en unos carteles en las paradas de autobús que representaban diferentes lugares icónicos de San Francisco como desenfocados (el puente del Golden Gate, por ejemplo). Mirándolos más de cerca vi que representaban el temblor producido por un terremoto y que formaban parte de una campaña de la Cruz Roja local para concienciar a la gente de la necesidad de estar preparada de cara a un probable terremoto. Alguien me comentó que formaba parte de una interesante campaña más amplia que dura desde principios de año llamada Prepare Bay Area (algo así como Préparate Bahía), pero enseguida me olvidé del tema y no fui a su página web a leer lo que hay hacer en caso de terremoto. A nadie le gusta pensar en desastres naturales, y es más fácil autoconvencerse de que nada va a pasar, que las tragedias siempre ocurren lejos.
Sin embargo, ayer mismo pude comprobar por mí misma la amenaza constante que representan los terremotos en la zona de la Bahía. Hacia las 8 de la noche, mientras leía sentada en la cama, sentí unos temblores que al principio parecían estar causados por el paso de un camión pesado, pero enseguida aumentaron hasta provocar un extraño balanceo de toda la habitación, de todo el edificio (vivo en un 5º piso). Fue como si de pronto la cama estuviera flotando en medio de un océano ondulante. La experiencia duró menos de un minuto, aunque después de que cesara continué teniendo una curiosa sensación falsa de balanceo durante varios segundos.
Al poco rato me enteré de que había sido un terremoto de magnitud 5.6 en la escala Richter y que su epicentro se encontraba cerca de un pueblo llamado Alum Rock a unos 85km al sur de San Francisco, donde lógicamente se sintió con más fuerza pero no causó daños. Fue el terremoto con más intensidad desde el de 1989 que causó grandes destrozos en la ciudad (por ejemplo, el desplome de varias carreteras y del Puente de la Bahía).
Al recordar los carteles de la Cruz Roja que vi en las paradas de autobús, he ido a su web a hacer los deberes, esta vez sí, para estar preparada la próxima vez que tengamos terremoto. Según dicen, menos del 6% de la gente está preparada, aunque francamente los terremotos en esta región no son una gran sorpresa. En realidad los consejos de la Cruz Roja, aunque son útiles, se resumen en una página y están muy basados en el sentido común. Equipar los edificios con estructuras anti-sísmicas me parece mucho más importante.
Y navegando por las páginas de la Cruz Roja encontré también imágenes de una ingeniosa acción que relizaron en Marzo como parte de la campaña Préparate Bahía, en las que un camión pintado por los dos lados con escenas ficticias de dos calles de San Francisco sometidas a un terremoto se paraba justamente en esas calles para mostrar el contraste. Según me han dicho la acción consiguió el efecto shock deseado, aunque no sé si sirvió para algo más que crear miedo en los habitantes de la ciudad. Según los expertos, habrá otro gran terremoto en la Bahía antes del 2025.
Más fotos de distintas acciones de esta campaña en un blog de la revista Wired (en inglés).
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2 Comments until now
NADIE SE PREPARA PARA UN TERREMOTO. DIOS ESTABLECE SUS JUICIOS.
añadimos el pequeño detalle de que escasean las monedas: hasta el punto de no poder coge