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No sé si originalmente estaban hechos con cajas de jabón, ya que soapbox significa justamente caja de jabón, pero supongo que tenían un diseño mucho más básico que los de hoy en día, los cuáles usan materiales más sofisticados, y que no se limitan ya a los niños. Según me dice la Wikipedia, a pesar de su diversidad estética, las características comunes principales de los cochecitos soapbox son que tienen cuatro ruedas, que no tienen motor y por lo tanto se mueven por la fuerza de la gravedad, y que los materiales para su construcción no tienen que costar más de 300 dólares..
También deben tener algún tipo de frenos, ya que pueden alcanzar velocidades de hasta 50 km por hora, y el conductor debe llevar casco para evitar lesiones mayores en caso de pérdida de control del artefacto (cosa que pasa de vez en cuando). Es por eso que para algunos estas carreras son peligrosas, y en los anuncios de la de la de San Francisco dice que es ilegal, aunque no sé si lo es realmente porque la anuncian por todas partes y en toda la tarde no vi a ningún policía por allí. En todo caso para mí la gracia de las carreras no es tanto la velocidad (que en general hay poca) como la originalidad de los diseños de los coches (que es mucha)..
La (autodenominada) Sociedad de Carreras de Coches Soapbox de San Francisco lleva casi 15 años organizando estas carreras en el monte de Bernal Heights cada último domingo de octubre, desde el cual hay una vista espectacular de la ciudad. Sin embargo, el origen de los los derby nacionales de coches soapbox se remonta al año 1933, cuando un periodista realizó un exitoso reportaje fotográfico en Ohio sobre una carrera de carricoches hechos y conducidos por los niños del barrio. Y hasta hoy en día, cuando el Derby Nacional ha cumplido 70 años y se ha convertido casi en un deporte oficial. Según la web del Derby Nacional, tienen un carácter altamente educativo al enseñar a los jóvenes nociones básica de ingeniería y construcción, así como inculcarles el espíritu de competición y la perseverancia de no abandonar una dura tarea una vez empezada.