Vuelvo a estar en San Francisco. Y es que cada vez me gusta más esta ciudad. Y a pesar de haber pasado ya bastante tiempo aquí, sigo descubriendo cosas nuevas cada día. Ayer, sin ir más lejos, me comí mi primera galletita de la suerte en un restaurante chino del barrio ídem de San Francisco (Chinatown).
Me salió el siguiente mensaje: un extraño a tu alrededor puede convertirse pronto en un amigo (watch for a stranger near you to soon become a friend). La galleta de mi acompañante, por otro lado, contenía este mensaje: tu amabilidad sin duda va a ser devuelta (your kindness is surely to be repaid). La verdad es que esperaba algo un poquito más sabio, pero supongo que ser escritor de galletas de la suerte no debe ser fácil (tal como demuestra este artículo).
Andaba yo preguntándome porque en los restaurantes chinos de España u otros países europeos no me habían dado jamás las famosas galletitas, y estaba a punto de tildarlos de rácanos, cuando descubrí que en realidad se trata de una invención que de china no tiene nada. En realidad fue inventada aquí mismo, en San Francisco, en 1909, y curiosamente no por un chino ni un americano, sino nada más ni nada menos que por un jardinero japonés que trabajaba en el Jardín de Té Japonés que se encuentra en el parque del Golden Gate.
Según leo en la descripción de Wikipedia , el orígen exacto de las galletitas en cuestión es controvertido, ya que el fundador de una compañía de fideos chinos de Los Angeles también reclama su autoría. Y tanto debían pelearse los partidarios de las dos ciudades, que el caso incluso llegó a los tribunales federales, que en 1983 fallaron a favor de San Francisco. En todo caso, una cosa está clara: fue una invención americana y los chinos a menudo se ríen de lo ridículos que les resultan los mensajes de supuesta sabiduría china. No me extraña.

No related posts.

0 Comments until now