Lo confieso: estoy enganchadísima desde hace algunos meses a la serie de novelas de Alexander McCall Smith protagonizadas por la entrañable Mma Ramotswe, la primera detective de Botsuana (en la foto en la versión original inglesa, pero publicadas en castellano por la editorial Umbriel y en catalán por La Campana).
Hacía tiempo que había oído hablar de ellas, pero no me decidí a probar su lectura hasta que al marcharme a Bukavu una colega de Kinshasa me prestó las primeras cuatro novelas de la colección (La primera detective de Botsuana, Lágrimas de jirafa, Lecciones para chicas guapas y Escuela Kalahari). Me habló con tanto entusiasmo de las aventuras de esta atípica detective de Botsuana, que no pude resistir la tentación. Y así estoy hoy, devorando el sexto (y por el momento último) título de la colección, pero aún con ganas de más.
Aunque las historias protagonizadas por la rolliza Mma Ramotswe no sean intrigas detectivescas propiamente dichas (tal como muy bien dice esta reseña del New York Times -traducción al castellano aquí), ya que en realidad lo único que hace es “ayudar a la gente a descubrir lo que ya saben”, es imposible dejar de pasar páginas. Con un estilo literario tierno e irónico, a veces rayando en lo cómico, es un placer seguir las investigaciones de Mma Ramotswe, casi siempre basadas en la afición al cotilleo de sus compatriotas, investigaciones que a la vez constituyen pequeñas alegorías de la filosofía de vida africana.
Cuando acabe mi contrato en la RDC decidí que no podía marcharme de África sin visitar las cataratas Victoria entre Zambia e Zimbabwe, el desierto del Namib y África del Sur. Pero desde que conozco a Mma Ramotswe he decidido que tampoco podía marcharme sin pasar a visitar su querida Botsuana que tan bien describe.
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1 Comment until now
Aquest estiu he donat tombs per aquelles terres…No deixis d’anar al delta del Okavango, probablement la primera atracció de Botswana (si deixem a banda els Parcs Nacionals)…