Cuando estuve en España por vacaciones me di cuenta de que uno de los mitos más comunes que tenemos en Europa sobre África es que hay animales salvajes correteando por todas partes, como en los documentales de La2. Pero desgraciadamente la realidad es muy diferente debido a la caza y captura indiscriminada, ya sea por la carne del animal en cuestión o lo que es peor, por su marfil, pieles, dientes o demás partes que se cotizen bien en el mercado de lo exótico.

Así pues la única manera de ver elefantes, jirafas, zebras o leones en África es visitando algún parque o reserva nacional previo pago de sumas descaradamente altas (no menos de 100 dólares por día, el doble o el triple dependiendo del parque y la escasez de los especies que se encuentran dentro).

Y si no hay que conformarse con los abundantes escarabajos que poblan todas las casas de Kinshasa, las lagartijas de colorines que se pasean por calles y jardines, la rata que me encontré un día dentro del cajón de mi oficina intentando robarme un caramelo (no es broma), o incluso serpientes de agua como ésta de la foto que encontramos ayer después de llover.

Ya os avisaré si veo algo un poco más glamuroso…

mitos de África

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