Como dije ayer, en mi pequeño paseo por la prensa española de ayer durante el cual encontré todo tipo ejemplos de periodismo-chapuza, por suerte encontré también una artículo positiva sobre África en el mar de despropósitos. Así que como pequeño complemento al pesimismo periodístico de ayer, os traigo aquí esta historia publicada por La Vanguardia.

Se trata de un atípico proyecto de cooperación al desarrollo en Ruanda: una empresa de “moda ética” con sastres ruandeses llamada Mille Collines. Los impulsores del proyecto fueron dos diseñadores de moda catalanes, Inés Cuatrecasas y Marc Oliver, y se les ocurrió al ir a trabajar a Ruanda en unos “proyectos de agua y alimentación” con la Fundación África Digna. Durante su estancia conocieron a Antoinette Mukakalisa, la presidenta de la asociación Tujijurane dedicada a la formación de gente sin recursos (sobretodo mujeres) que les ofreció colaborar con los alumnos de su taller de costura para hacer sus diseños a la manera ruandesa, y entonces nació Mille Collines.

Se trata de un proyecto muy interesante porque no se basa en la ayuda caritativa sino en una colaboración empresarial que tiene como objetivo vender los diseños de la marca. Como ellos mismos explican en el artículo, no quieren que la gente compre la ropa por pena sino que

Nosotros lo que queremos vender con este proyecto no es “qué pena África, compranos esto por favor”, sino todo lo contrario: “mira esto tan impresionante que hace África; cómpralo, que es de calidad”. En nuestro caso, que comercializamos con ropa, tenemos dos puntos clave a favor: una tradición milenaria de hacer ropa y un interés del gobierno actual de potenciar el comercio, la exportación y la creación de empresas.

Para saber más sobre el proyecto Mille Collines, podéis visitar su blog. En mi opinión a África le hacen más falta proyectos emprendedores de este tipo que hagan buen uso de las diversas capacidades profesionales y formación de los africanos, que sirvan para crear mano de obra y generar beneficios.

Antes de acabar: aunque les reconozco el mérito al periódico y al autor del artículo por hablar, para variar, de una historia positiva e inspiradora, y no quería hablar mal de la prensa en este post, no puedo resistir hacer un par de comentarios. Primero, por qué el artículo tenía que titularse En Ruanda la gente quiere trabajar pero no hay dónde en lugar de algo no tan deprimente, como Moda made in Ruanda, o Colaboración española-ruandesa en diseños de ropa. En segundo lugar, todo el mundo sabe que Ruanda sufrió un genocidio… ¡hace 13 años! No digo que se tenga que omitir, ni mucho menos olvidar, pero hace falta hablar de eso durante toda la mitad del artículo y poner en un destacado de la noticia “Ruanda es un país con una realidad de genocidio”. ¿Una realidad de genocidio? Sigh.

moda española made in Ruanda

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