Mi familia y amigos siempre me preguntan qué hago durante mi tiempo libre, puesto que casi nunca tengo electricidad y además aquí no hay ni cines, ni teatros, ni muchas cosas que hacer en general.

La mayoría del tiempo estoy trabajando y cuando no trabajo duermo o me encargo de las cosas de la casa. Algunos días me tomo un refresco con amigos después del trabajo en la cafetería que tenemos al lado de la oficina, y de vez en cuando salgo con ellos a uno de los dos o tres restaurantes que hay por aquí.

Y los domingos voy al lago.

El lago Kivu no es precisamente un modelo de aguas claras y cristalinas (sino más bien todo lo contrario), pero estéticamente es precioso. Me pasaría horas leyendo un libro en la orilla, mirando las puestas de sol sobre el agua plateada, o simplemente nadando sin preocupaciones cerca de mi casa.

Una vez me contaron que hace 10 años, durante el genocidio en Ruanda que está aquí al lado, echaron tantos cadáveres en el lago que durante semanas el aire apestaba a muerto. Y la gente dejó de comprar pescado en el mercado, y los pescadores dejaron de surcar el agua del lago con sus barquitas de madera. Y durante mucho tiempo nadie osó usar el agua del lago para lavar la ropa o cocinar, como siempre habían hecho. Aunque al poco tiempo no les quedó más remedio.

nadar en el lago Kivu

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