Esta mañana he ido a visitar un pequeño pueblo al suroeste de Bukavu llamado Kamituga, rodeado de selva y montañas, y por lo tanto de muy difícil acceso. Como podéis ver en la foto, la llegada de un par de blancos ha causado sensación entre los niños del lugar que se han lanzado sobre mí enseguida y me han seguido a todas partes como un enjambre de abejas.

Y es que todos los niños de este país, por alguna extraña razón que no acabo de comprender (puesto que la mayoría de ellos no tienen acceso a la televisión ni a ningún tipo de material audiovisual), se ponen inmediatamente a hacer poses de kung-fu en cuanto ven aparecer una cámara. Y es que les encantan las cámaras. Así que, a la que sacas una cámara en un visto y no visto puedes verte rodeado de centenares de niños en poses guerreras, dando patadas y puñetazos imaginarios. Y aunque te pases horas haciéndoles fotos no se cansan, cuántas más mejor.

Como ya dije una vez, la combinación de niños y cámaras es una fuente de entretenimiento asegurada.

No related posts.