Hacía días que quería hablar de la inutilidad del reciclaje en Estados Unidos, y como hoy es el día de la Blogacción por el medio ambiente (o sea, un día para hablar del medio ambiente en blogs de todo el mundo), aprovecho para hacerlo comparándolo con el reciclaje en otro país que conozco bien, la RDCongo.

Una cosa que al principio me gustó de Estados Unidos (o al menos de California, no sé si el resto del país tiene las mismas preocupaciones) fue la aparente importancia del reciclaje. Parece que todo el mundo recicla y en todas partes hay distintos contenedores para distintos tipos de desechos, incluso en una fiesta callejera de barrio. Y cada vez hay más tiendas que venden productos hechos con materiales reciclados, tiendas de segunda mano o eventos para promocionar el reciclaje de objetos.

Sin embargo, pronto me di cuenta de que esta obsesión por el reciclaje se trata de algo cosmético y que a menudo no va acompañado de otros compromisos con el medio ambiente más difíciles de mantener, como ir más a pie o en transporte público, o no dejarse llevar por el consumismo reinante comprando cosas innecesarias. Dicho llanamente, para mí esta pasión por el reciclaje de aquí tiene tufillo a moda.

No sé si el reciclaje sirve de mucho cuando aquí todo va envuelto y empaquetado con varias capas de embalaje. Por ejemplo, compras un paquete de galletas y van envueltas en 1) una caja de cartón 2) una bolsita de plástico transparente 3) un barquillo de plástico más duro como base. Además muchas tiendas (como Costco) promocionan la venta de formatos más grandes de sus productos con el pretexto de que es más ecológico, pero entonces para conservarlos más tiempos resulta que siguen estando empaquetados en pequeñas cantidades y embalados juntos. No en vano Estados Unidos es el país que produce más basura por habitante del mundo.

En Congo, en cambio, el reciclaje organizado no existe ya que no hay infraestructura para hacerlo. Pero el reciclaje informal funciona a la perfección: en África nada se tira. Al contrario que en Estados Unidos, nada es de usar y tirar. Cualquier cosa dura por los siglos de los siglos, ya que se repara una y otra vez, y cuando no hay piezas de recambio o ya no puede usarse más, se le da un nuevo uso, como botellas de plástico que se reconvierten en chancletas. O tableros de ajedrez hechos con un pedazo de madera y chapas de refrescos. Tal como puede verse en la página Afrigadget, el ingenio africano es una fuente inagotable de sorpresas.

En Congo, los autobuses son reciclados de otros países más afluentes que los donan junto con ayuda humanitaria cuando ya no les sirven para nada. Y las puertas de los taxis se aguantan con cordel (si las hay, ya que normalmente no sirven de mucho).

En El señor de la guerra (película muy recomendable, por cierto) hay una escena que me encanta por su realismo: una avioneta cargada de armas de contrabando que Nicholas Cage va a pasar de Liberia a Sierra Leona (o viceversa, ya no me acuerdo) es descubierta mientras se dirige a su destino, y para que no los pillen deciden aterrizar en una esplanada en medio de la nada. Al cabo de pocos segundos empieza a llegar gente y Nicholas Cage les empieza a regalar las armas y después les deja coger todo lo que quieran. En un plis plás los espontáneos se han llevado literalmente toda la avioneta pedazo a pedazo.

Bromas aparte, aunque en Congo el reciclaje provenga de la necesidad, muchas de las cosas que vi allí me demostraron que no hace falta vivir rodeado de bienes materiales (y mucho menos nuevos) para ser feliz. Tal como se veía en el documental ¿Qué compraría Jesús?, los más consumistas suelen serlo para suplir carencias emocionales, pero cuánto más consumen más insatisfechos se sienten.

Estados Unidos sigue sin haber firmado el Protocolo de Kyoto para reducir sus emisiones de gases nocivos para la capa de ozono y frenar el cambio climático. Y en los Estados Unidos un 60% de los coches particulares (aunque yo creo que más) son de gran tamaño, es decir furgonetas, todoterrenos o camionetas. Y en cada coche hay casi siempre solamente una persona (a menos que sea domingo).

En muchos sentidos tenemos mucho que aprender de África.

no hay que tirar nada

No related posts.