Por trabajo tuve que coordinar unas actividades organizadas conjuntamente entre varias ONGs congoleñas y representantes del Ministère du Plan, que no sé como tendría que traducirse al español: ¿Ministerio de Planificación? (pero planificiación de qué?) o ¿Ministerio del Mapa? o ¿Ministerio del Plan tal cual? (aunque no quede claro de qué plan va?).
Las primeras reuniones fueron más o menos bien, aunque siempre había muchas discrepancias entres los miembros de las ONGs y los del ministerio, normalmente por temas de responsabilidades financieras, así que a mí siempre me tocaba tranquilizarlos y poner orden en el patio.
En la última reunión entregamos el dinero que habíamos reservado para las actividades al representante del ministerio, ya que fueron ellos los que nos habían presentado el proyecto y el presuspuesto detallado desde un principio. Al resto de participantes no les hizo ninguna gracia que el dinero no se repartiera entre todos, pero decidieron esperar para ver qué pasaba.
Finalmente las actividades en cuestión fueron organizadas deprisa y corriendo, de cualquier manera. Y aparecieron gastos inesperados, y otros gastos que estaban previstos no se veían por ningún lado, y en definitiva nadie quedó contento.
Así que unos días más tarde tuvimos una reunión de evaluación. Todos acusaron al representante del ministerio de haber gestionado mal los fondos y de haberse quedado con parte del dinero. Probablemente era cierto, pero lo que realmente molestó a los demás presentes no es que el dinero destinado a las actividades acabara en los bolsillos del señor del ministerio, sino que los bolsillos de ellos no recibieran también una parte. La corrupción está tan extendida en el Congo que es imposible ver dónde empieza y dónde acaba; es como tirar de un hilo, tirar, tirar, tirar, para acabar llegando al mismo punto desde dónde empezaste a tirar.
En fin, los señores en cuestión empezaron a gritarse unos a otros durante más de una hora, todos ofendidos por el trato recibido y por los insultos de los demás, en un griterío desordenado que se oía en todo el edificio.
Pero nadie les hizo caso.
o nos calentamos todos o tiramos la estufa al río

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