Una de las muchas obsesiones de este país es el embalaje. Cuando se trata de productos alimenticios aún puede encontrarse una cierta lógica al empaquetamiento excesivo derivada de la exageración higiénica que también sufren (aunque no justifica envolver algo con tres capas de embalaje distinto). Pero el sobreempaquetamiento que menos entiendo es el de los envíos por correo ya que se supone que a menos embalaje más ahorro en el envío, ¿no?
Comprar cosas por internet y recibirlas a casa por correo es aquí mucho más habitual que en España, y las facilidades y descuentos para estas modalidades de compra son infinitas. Así que a menudo con productos muy especializados o muy grandes y por lo tanto difíciles de transportar (no tengo coche), o simplemente por comodidad, he comprado bastantes cosas por internet. Sin embargo, cada vez me quedan menos ganas de continuar haciéndolo cuando veo el embalaje desproporcionado que me enchufan con cada envío.
Por ejemplo, las veces que he pedido libros por Amazon normalmente me llegan en cajas el doble de grandes que el volumen de los libros, y meten bolsas de plástico llenas de aire en el espacio que sobra. O las veces que he pedido algún cable o pequeño accesorio para el ordenador, me ha llegado en cajas aún más grandes llenas de bolitas de porespán en las que hay que rebuscar el envío cual pescador.
Y cuando pensaba que ya lo había visto todo, el otro día me topé con uno de los peores ejemplos de esta obsesión por el embalaje descontrolado: una tapa de sartén que había pedido al no encontrar la medida que necesitaba en mis tiendas habituales me llegó en una caja enorme en la que había otra caja más pequeña, dentro de la cual había otra cajita con la tapa. Y entre las cajas intermedias, varios envoltorios de plástico y de papele de todo tipo. Cuando veo estas cosas me entran ganas de tirarme de los pelos.
Este tipo de despilfarro no me entra en la cabeza, pero supongo que como me dijo alguien hace poco, hace falta que el papel suba de precio como el petróleo para que la gente empiece a ser consciente de lo innecesario de este tipo de gasto desaforado. De momento ya estoy viendo más coches pequeños tipo turismos europeos, cosa que hace un año era impensable. A ver si dentro de poco empiezan a mandarme sólo una caja por producto.
obsesión por el embalaje

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