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1) Hombre de rasgos chinos que conduce con el culo, y lentísimo.
2) Mujer negra un tanto mandona pero mil veces mejor conductora que los chinos anteriormente mencionados, y más rápida también.
Por eso no es de extrañar que en el dibujo del anuncio hayan puesto una típica conductora negra como las que me encuentro a menudo poniendo orden. Lo que es más extraño es el texto del anuncio, que se supone que es una anécdota que cuenta la venerable conductora. Viene a decir que un día de madrugada un señor muy raro se subió a su autobús y en un momento dado se volvió medio locó y le arrebató el volante, pisando el acelerador en un semáforo en rojo. La historia concluye diciendo que por suerte otro pasajero la ayudó a echarlo del autobús, y no pasó nada..
El anuncio es de la organización que gestiona el transporte de la ciudad, y se supone que debe inspirar confianza a los pasajeros, mostrando lo entregados y eficientes que son sus conductores. Pero a mí más bien me da la idea contraria, no sé a vosotros. A los pasajeros habituales la historia probablemente les parecerá familiar, ya que en los autobuses hay siempre gente de lo más rara, y por lo tanto ni se inmutarán al ver el cartel. Entonces se supone que el cartel va dirigido a los pasajeros no habituales, para que se tranquilicen y se animen a coger el autobús más a menudo. Pero para tranquilizar a la gente ¿no se les ocurrió nada más que una historia sobre un loco que intenta estrellarse con un autobús público?.
Aquí tendría que aclarar que en Estados Unidos coger el transporte público no es algo tan normal y corriente como en España, sino que es algo que sólo hace la gente que no puede permitirse otra cosa, es decir, ir en coche. Por lo tanto, el transporte público en general y los autobuses en particular están mal vistos, sobretodo a partir de las 7 de la tarde. Cada vez que he ido a cenar a casa de alguien y se han enterado que pretendía volver a casa en autobús se me han escandalizado (y eso que la hora de volver a casa después de una cena suele ser las 9 o las 10 como muy tarde). Y incontables veces amigos y conocidos me han preguntado si me siento segura cogiendo el autobús, si no me da reparo, etc. Y también he oído incontables veces gente decir que jamás dejarían a sus hijos ir en autobús solos..
Si bien es cierto que los autobuses de esta ciudad suelen ir llenos de sin hogar y gente rara, por otro lado si el resto de la gente se niega a cogerlo nunca va a haber otro tipo de gente. Es un círculo vicioso mental del que es difícil salir ya que el problema de fondo es cultural. A mi parecer la manera de pensar de los americanos, basada en el individualismo, no concibe vivir sin coche ni sin espacio personal y distancias de seguridad. Y estas barreras culturales no caerán mientras la gasolina cueste tan sólo 70 céntimos el litro.
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La primera vez que los vi por la zona de Coit Tower por unos segundos pensé que eran una bandada de cuervos pero empezaron a armar tal jaleo que enseguida me di cuenta que tenían que ser loros. Entonces una señora me contó que en el 2003 protagonizaron un documental y desde entonces se han convertido en una atracción turística. Más tarde vi postales de los loros en una tienda de souvenirs..
Desde entonces cada vez que he paseado por Telegraph Hill con las visitas los hemos visto sobrevolar nuestras cabezas y pasar el rato en las preciosas casas del barrio, como la de la foto de la derecha. Pero nunca los he visto de cerca, así que no les veía demasiado interés a los bichos. Hasta que me enteré que en el Ferry Park se acercan a los turistas que les dan de comer, y así les pueden sacar buenas fotos de cerca como éstas. Sin embargo, parece que desde el 2007 está prohibido darles de comer. Y como nunca me han atraído demasiado los pájaros, creo que me limitaré a observarlos volar de lejos cada vez que pasee por Telegraph Hill.

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Según esta web que contienen abundante información sobre la historia de los negros americanos, el tal Woodson era hijo de esclavos y fue el segundo negro en graduarse por la Universidad de Harvard. Consciente del poder de la educación y de la importancia de preservar sus raíces, decidió crear esta celebración para promocionar, preservar y investigar el importante pero a menudo ignorante papel de los negros en la historia de los Estados Unidos. Escogió el mes de febrero ya que se celebraban los aniversarios de dos americanos relevantes en la historia afroamericana: el antiguo presidente Abraham Lincoln, a quien se le atribuye el fin de la esclavitud, y el abolicionista y antiguo esclavo Frederick Douglass..
Hoy en día, la celebración de este mes se dedica sobretodo a actividades escolares destacando a figuras negras de la historia americana, a menciones en rancios programas televisivos de sobremesa, y en algún que otro póster en escaparates de tiendas de los barrios con más población negra como el que ilustra este post en el Tenderloin o este otro en el barrio de Fillmore..
Cada año el mes de la historia americana reaviva el debate sobre la necesidad de dedicar un mes a parte a la historia de una raza concreta, y de lo apropiado de esta separación. Por ejemplo, en 2005 Morgan Freeman dijo en una famosa entrevista televisiva que un mes dedicado a la historia negra era ridículo: "no quiero un mes para la historia negra. La historia negra es historia americana". La mejor crítica, una vez más, la hizo la publicación satírica The Onion al anunciar durante los primeros días de marzo que "el año de la historia blanca americana continua su celebración".
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Aun más que por las bocas de incendio en las esquinas de las calles, he ido desarrolando un interés estético por las bocas de manguera que se encuentran en las fachadas de los edificios de varias plantas, normalmente en hileras de dos o más. En inglés se las llaman standpipes, y la mayoría suelen ser dry standpipes, es decir bocas de manguera secas. Al principio no entendía muy bien la diferencia entre éstas y las bocas de incendios de las aceras, pero como siempre la súper-Wikipedia me lo aclara: se usan para hacer subir el agua a los diferentes pisos del edificio, para evitar perder tiempo moviendo mangueras arriba y abajo. O sea que son cañerías vacías (de ahí el adjetivo "seco") usadas para bombear agua hacia arriba en caso de incendio..
Lo que me llama la atención es que, a diferencia de las bocas de incendio callejeras que no suelen tener colores, las otras a menudo ofrecen interesantes contrastes cromáticos con el color de la fachada, y ofrecen más variedades de formas y diseños. En cierta manera, me parecen pequeñas obras de arte moderno. Y si no echad un vistazo a esta galería de fotos que he ido recopilando durante los últimos meses y no me digáis que no tiene salero estético. Me tienen fascinada.
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Me parece curiosísimo que un país tan poco dado a dar rienda suelta a la emotividad y las bajas pasiones, en ciertas cosas tan pragmático y racional, y con una gran porcentaje de creyentes cristianos a ultranza, por otro lado parezca sentir esta atracción tan poderosa hacia las médiums y las pitonisas, la astrología, la cartomancia, los cristales mágicos, la divinación telepática y las fuerzas paranormales en general. ¿Son más crédulos los americanos que por ejemplo los españoles?
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1/4 de litro de agua.
125 gramos de harina.
100 gramos de mantequilla.
4 huevos pequeños.
un poquito de sal.
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Se mezcla el agua fría con la mantequilla cortada a trocitos y un pellizco de sal en un cazo que pondremos al fuego. Lo iremos removiendo a fuego lento con un batidor hasta que los dos ingredientes queden fundidos, pero sin que lleguen a hervir. Cuando esté a punto de hervir, les echaremos la harina, toda a la vez, y la mezclaremos con una espátula hasta que quede una masa despegada del cazo. En ese momento quitaremos el cazo del fuego..
Entonces añadiremos dos huevos y mezclaremos la masa hasta que quede homogénea, y luego añadiremos los dos huevos restantes y repetiremos la operación. Una vez tengamos la masa lista, prepararemos una sartén con más o menos un litro de aceite (por ejemplo de girasol). Cuando esté caliente, pero no mucho para que los buñuelos no se frían demasiado rápido y queden crudos de dentro, echaremos bolitas de masa. Las bolitas pueden hacerse con una cuchara, pero para que queden bien redonditas (sin cola) se puede utilizar una manga de pastelero de plástico que venden en los supermercados. No olvidéis que los hueves tienen que ser pequeños, porque si son demasiado grandes la masa saldrá demasiado líquida y habrá que añadirle hariana después para hacerla más espesa y poder hacer bolitas para freír..
Una vez tengamos los buñuelos fritos, los rebozaremos en azúcar en un bol. Y ñam ñam ñam.
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Mis padres tienen un perro salchicha llamado Black (que conste que no le pusimos nosotros el nombre) que aunque ahora está un poco viejito (tiene 13 años), tiene una gran personalidad y es una fuente inagotable de entretenimiento. Así que cuando me enteré de que en San Francisco existen también encuentros mensuales de perros salchicha en el parque de Pine Lake, enseguida decidí que tenía que ir. Como no, disfruté a lo grande pero de entrada tengo que decir que el ambiente fue muy distinto al del encuentro de pugs. Vi más claro que nunca que los propietarios de los diferentes tipos de perros son también tipos de personas muy distintas. En este caso, gente poco simpática y muy maniática..
Pero volvamos al tema que nos interesa: había perros salchicha de varios tamaños y colores, aunque aquí son más comunes los mini que no los de tamaño completo como en España. Y la mayoría eran muy jovenzuelos, incluyendo varios cachorrillos adorables. Y es que los perros salchicha, por ser tan largos, a menudo tienen problemas graves de salud en la columna vertebral y no viven muchos años. Y también son un poco huraños y difíciles. ¡Pero son tan guapos! Y si no comprobadlo vosotros mismos en este álbum de fotos que acabo de colgar.
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Pero la pasión por los bocadillos de queso es tal, que se organizan incluso concursos por todo el país. Por ejemplo, en San Francisco el sábado pasado, en el multifuncional Dolores Park. Como quería asistir a otro evento no fui, pero a juzgar por este álbum de fotos de Flickr fue de lo más original al más puro estilo sanfranciscano. Esta ciudad es una caja de sorpresas..
Por cierto, a ver cuando deciden organizar un concurso de pan con tomate y tortilla de patatas en Barcelona, por ejemplo.
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Actualización: Si los colores de esta casa ya me parecían chillones, los de ésta otra aún más. Y además me han recordado a la bandera catalana, manda huevos.