
.
Un par de días más tarde casualmente encontré el videoblog de Gina Tonic, una chica de esa misma edad que se ha hecho famosísima en internet por sus vídeos. De nuevo me sentí un vejestorio. Llevo ya más de dos meses en total sequía creativa y desmotivación profesional, así que la sensación de estar estancada y perdiendo el tiempo me invadió por enésima vez..
El primer vídeo que miré de Gina Tonic era un sencillo playback de una canción que no conocía pero que me enganchó enseguida. Se titula "Going on", que significa algo así como tirando hacia adelante. Tiene una cualidad hipnóticamente optimista que de alguna manera me alegró el día. Compararse con los demás nunca ha sido un buen ejercicio para la autoestima, lo que hay que hacer es mirar hacia adelante. Con los auriculares puestos, y que me quiten lo bailado..
.
.
Sin embargo aquí las granadas se venden a precios astronómicos (algo así como 10 dólares el kilo), y muchos restaurantes añaden vinagretas o cualquier chorrada a base de granadas a los platos para darles más pedigrí. Al principio me llamó mucho la atención la diferencia de status de las granadas aquí o en España, y como el hecho de usarlas como ingrediente en cualquier producto automáticamente lo convertía en más deseable y más caro. También me llamó la atención la cantidad de cosas no solo hechas a base de granadas por lo buenas que son por la salud (como tés o zumos de granada) sino las que usan simplemente el nombre para vender, como por ejemplo un champú de granada, o una marca de postales artísticas llamada Pomegranate, granada en inglés..
Pero el mejor ejemplo de aprovechamiento de esta granadamanía americana es una reciente campaña publicitaria viral llamada que supuestamente vende un Pomegranate Phone (Móvil Granada) que hace de todo: traduce a 50 idiomas, hace café, tiene una harmónica, sirve para afeitarse, etc. En realidad anuncia otra cosa, pero el hecho de que decidieran llamar Granada al producto falso demuestra lo deseable que es esta fruta en la mente de los consumidores actuales. Será que en España no apreciamos las granadas lo suficiente...
.
En esta foto de abajo puede observarse un claro ejemplo de esta fobia hacia los gérmenes de la que hablaba: en los supermercados, al lado del aparcamiento de los carritos de la compra normalmente hay un distribuidor de toallitas higiénicas para que los clientes puedan limpiar el asidero del carrito, o para desinfectarse las manos después de usar el carrito. La primera vez que las vi me pregunté qué hacía un paquete de toallitas para limpiar culos de bebés pegado a un poste en la entrada del supermercado, pero después las fui viendo por todas partes (en restaurantes, bares, cuartos de baño de empresas, bolsos de señoras) y con todo tipo de texturas y aromas (pomelo, aloe vera, granada, etc)..
En cuanto a los líquidos para lavarse las manos en seco, en estos momentos no tengo ninguna foto pero los tienen incluso en el Mercadona (que tendrían que empezar a pagarme por la publicidad que les hago desde ya), pero aquí su uso es mucho más extendido que en España. Las tienen incluso en formato llavero, para tener siempre a mano una arma contra los malvados gérmenes acechando en cualquier rincón..
A pesar de todo esto, hoy he visto a una señora bien arreglada sonarse la nariz en la manga de la chaqueta (no exagero), a una chica vestida con ropa de yoga pija besar a un perro en la boca, y al dependiente de un supermercado comerse un yogur con una cuchara que sacó de la caja registradora. Todo el la misma tarde.
.
Así que decidí echar una ojeadita a los armarios de la limpieza de mis amigos americanos, y preguntar por ahí a la gente qué usan para limpiar. Respuesta: toallitas de papel ultra-resistentes con un limpiador en spray (aquí podéis ver a una chica cualquiera del Flickr en acción). Razón: son de usar y tirar, y por lo tanto aparentemente más higiénicas (aquí podéis ver a otra chica cualquiera limpiando higiénicamente). Y es que, según me contaron, las bayetas les dan mucho asco a la mayoría de gente ya que cuando limpian algo desagradable quieren perderlo de vista y no recordarlo cada vez que usan la bayeta en cuestión. El hecho de reutilizar la misma bayeta varias veces les parece una guarrada ya que, al contrario que las gamuzas o trapos de cocina, no se pueden meter en la lavadora después de cada uso..
Más guarrada me parece a mí quitar la mugre con papelitos mojados y producir toneladas de desechos cada vez que se quiere tener la casa limpia. Así que por más que digan yo sigo repostando en el Lidl y en el Mercadona cada vez que voy a España, bayetas y fregonas respectivamente. Aquí abajo tenéis mi último botín.
.
Sin embargo hoy creo que he dado con la respuesta: a unas cuantas manzanas de allí he visto otra tienda de alimentación y licores llamada "3rd World Market", es decir, "Mercado Tercer Mundo". A pesar de su nombre, esta tienda estaba mejor surtida que la de la ONU ya que supongo que había acudido a su rescate, siempre a punto de ayudar a los más necesitados.
.
Una de ellas, que después de tantos años de vivir por esos mundos de dios aún me pregunto por qué es tan difícil de encontrar fuera de España, es la fregona, oh maravillosa fregona. Que conste que no me considero maruja, pero me gusta tener la casa limpia sin tener que arrodillarme y/o tener que escurrir trapos sucios con las manos, por eso la fregona me parece indispensable en cualquier casa digna de ese nombre. Sin embargo, en países como los Estados Unidos solamente usan las de gran tamaño, de pelo largo, en establecimientos comerciales, o bien otro tipo de fregonas de esponja que no me parecen nada prácticas para llegar a las esquinas y que son engorrosas de escurrir..
Así que después de años de haber estado usando sucedáneos a cual más patético, al llegar a los Estados Unidos, el país que según la Wikipedia inventó la primerísima fregona hace un siglo y medio, decidí ir a la caza de una fregona como Dios manda. Pero sin demasiado éxito. Así que después de haber rebuscado incansablemente en todas las tiendas tipo veinte duros del barrio chino, todos los supermercados y todos los almacenes de utensilios para el hogar que encontré, finalmente me llevé unos cuantos cabezales del Mercadona en la maleta de mi último viaje a España, y decidí iniciar a mi querida media mandarina al milenario arte de la chapuza ibérica. Como podéis ver aquí abajo: usando el palo de una de las falsas fregonas de esponja y gracias a un alambre cortado de una percha, consiguió excelentes resultados. Y, tarareando cierta canción que yo me sé, disfruté por fin de mi primera fregona fuera de España.
.
Sin embargo me llamó la atención ver "tostadas francesas" en las cartas de desayuno de muchos restaurantes, e incluso pre-cocinadas en la sección de congelados del supermercado tal y como podéis ver en esta foto de abajo. Supongo que por su alto nivel en azúcar y por el uso del adjetivo francés, tienen mucho éxito por estos lares.
.
Por otro lado me fijé en lo mucho que aquí a la gente les encanta lo francés y todo lo que que respire sofisticación europea. Así que me parecía muy raro ver carteles de neón en lugares supuestamente pijos o con decoración exquisita, y atribuía la pasión por el neón más a una cuestión práctica para llamar la atención que otra cosa. Pero la todapoderosa Wikipedia me acaba de aclarar que los carteles comerciales de neón fueron desarrollados por un francés a principios del siglo XX, y que fueron los franceses que los introdujeron en los Estados Unidos. Ahí se explica todo.