Como los lectores habituales de este blog ya saben, una de las tradiciones dominicales a las que me he aficionado en mi vida americana es comer panqueques (para los no iniciados, una especie de crêpes, pero mucho más gordas y esponjosas). Aquí lo más habitual es comerlos con jarabe de arce o mermeladas de frutas, pero a mí como más me gustan es con nocilla (aquí nutella) y plátano, o con nocilla y nata, o si me siento muy exuberante las dos cosas y nueces como guinda.

Cuando os confesaba mi pasión por los panqueques acabada de descubrir os decía que aún no había descifrado la receta en sistema métrico, cosa que ya resolví rápidamente gracias a las dotes científico-culinarias de mi talentosa media mandarina. La referencia en el blog de Marcoiris de los brunch que se pega los domingos, con panqueques incluidos, me hizo recordar que os debía la receta. Así que ahí va:

Ingredientes
250ml de leche
130g de harina
30g de azúcar
10-12g de levadura
un pellizco de sal
45ml de aceite vegetal (de girasol, por ejemplo)
1 huevo
un poquito de mantequilla

Preparación
Se mezcla la harian y la levadura, y después la leche, el huevo y el aceite. Los ingredientes líquidos deben irse añadiendo poco a poco, mientras se va mezclando la masa con una espátula.

En una sartén anti-adherente derretiremos un poquito de mantequilla. Cuando la sartén esté caliente echaremos un chorro de masa a la que daremos una forma circular. Girar cuando esté doradita y repetir la operación. Normalmente salen entre 6 y 10 panqueques bien regordetes, dependiendo del tamaño claro.
¡Que aproveche! (ya me contaréis, no miro a nadie…)

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