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Me encanta mirar las pilas de ladrillos, los sacos de cemento, las paredes a medio construir, los andamios, los tablones de madera, los cubos, los botes de pintura, los alambres y las rejas, los tubos de materiales diversos, etc. etc. No sé por qué, pero me encantan. Y me encanta aún más fotografiar las obras, los objetos sueltos y las materias primas que mañana van a ser algo distinto, parte del paisaje..
También me encantan las pintadas en las paredes, grafittis, dibujos o letras de cualquier tipo. Así que si voy a un sitio lleno de pintadas y de obras al mismo tiempo, como la zona de la calle Fuencarral de Madrid o algunas placetas del Raval de Barcelona, soy la fotógrafa más feliz del mundo.