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La serie de 7 libros sobre la familia Malaussène de Daniel Pennac es de esas que te enganchan y no te sueltan, con un chorro continuo de ingenio y creatividad imposible de resistir. La serie, escrita originalmente en francés (un francés de fuegos artificiales), la componen los siguientes libros (por orden cronológico): La felicidad de los ogros, El hada carabina, La pequeña vendedora de prosa, El señor Malaussène, El señor Malaussène en el teatro, Los cristianos y los moros, Señores niños y Los frutos de la pasión. Aunque todos los libros están protagonizados por la numerosa familia Malaussène, encabezada por Benjamin, de profesión cabeza de turco, no siguen una historia cronológica y pueden leerse de manera independiente y desordenada. Yo, por ejemplo, el primero que me leí en casa de unos franceses a los que les hacía de canguro fue La pequeña vendedora de prosa, que es el más famoso de la serie, y luego continué según los iba encontrando por ahí..
El escenario de los libros es el barrio parisino de Belleville, que está descrito con mucho cariño como una especie de olla de lenguas, colores y culturas que es la auténtica Francia. Hace dos meses cuando estuve en París fui a Belleville por primera vez y, recordando las descripciones de Pennac, me pareció el lugar más acogedor del mundo (aunque quizás en realidad no lo sea). Pennac es el maestro de la hipérbole y de hacerte sentir en casa con sus libros, de ahí su éxito..
No sé si traducidas las historias de Benjamin Malaussène y su tribu pierden la gracia, ni si a todos les van a llegar de la misma manera que me llegaron a mí, a algunos incluso puede parecerles baja literatura sin importancia. De todas formas aprovecho para recomendarle a todo el mundo que ponga a la familia Malaussène en su vida. Para mí son el mejor entretenimiento y la mejor cura para la morriña y el dolor de cabeza. Son como una inyección de gazpacho de la abuela.