Después de otro largo período de agonía, una pequeña oleada de esperanza recorre este blog después del soplo de aire fresco recibido por el discurso de investidura de Obama de ayer. Igual que la esperanza que recorre el país en este momento, que aunque parezca cursi, realmente parece que haya puesto a todo el mundo de buen humor por estos lares. No sé si conseguiré realmente resucitar el blog ni si Obama conseguirá cumplir con la mitad de sus promesas, pero al menos hay ganas de mirar hacia adelante con optimismo.

Como ya he dicho otras veces, no tengo tele en casa, así que tenía pensado ir a ver la ceremonia de investidura en la plaza del ayuntamiento donde leí que pondrían una pantalla gigante retransmitiendo en directo. Habría podido ir a verlo en directo a Washington como hizo la mitad de gente que conozco en los Estados Unidos, pero al final la pereza ganó y me quedé en San Francisco.

La cosa empezaba a las 8 de la mañana y a esas horas mi cerebro aún andaba en la cama, así que acabamos viendo la ceremonia en el jardín del centro cultural Yerbabuena. Es un espacio más pequeño y por lo tanto menos grandilocuente que la plaza del ayuntamiento, pero con las flores, la fuente y el solecito casi veraniego que hacía el ambientillo resultó de lo más placentero. La gente del público reflejaba la diversidad de San Francisco, el balance perfecto entre blancos, asiáticos y gays (aviso: este blog es adictivo para cualquiera que conozca un poco los USA).

La ceremonia en sí fue de lo más protocolaria y poco original, pero se notaba la emoción en el ambiente cada vez que alguien decía las palabras “Presidente” y “Obama” juntas, a las que aún hay que acostumbrarse. No voy a entretenerme en todos los detalles, pero sí me gustaría destacar algunos:

-Aretha Franklin cantando el himno de los Estados Unidos estuvo inmensa, aunque alguien en Twitter se sorprendiera de que aún estuviera viva (sacrílegos). Su sombrero tuvo tanto éxito, que ya tiene grupo de fans en Facebook.
-¿Qué coño pintaba una misa ahí en medio? Confieso que no he visto ninguna otra ceremonia de investidura, pero pensaba que desde la revolución francesa se honraba la separación de estado e iglesia en Europa y Estados Unidos, al menos de cara a la galería. Pues según parece, la Biblia aún tiene mucho que decir en política.
-Ver al ex-vicepresidente Dick Cheney en silla de ruedas proporcionó infinitas cantidades de placer malévolo a los que celebraban la marcha de Bush.
Y bueno, qué decir del discurso de Obama. Casi cada frase se podría poner en un imán de nevera, pero una de las que más me gustó fue:”estamos dispuestos a tender la mano si abrís el puño”.

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