En San Francisco cada barrio tiene su propia personalidad, vida comunitaria y rincones interesantes por descubrir. Después de un invierno más largo de la cuenta, este fin de semana por fin ha salido el sol invitando a salir a pasear para descubrir algunos de ellos.
Como el concepto europeo de urbanismo y conservación de los edificios históricos y espacios verdes en Estados Unidos no existe, normalmente son fundaciones privadas que se encargan de la restauración de lugares de interés arquitectónico, y las asociaciones de vecions o pequeñas ONGs que se encargan de crear y mantener pequeños parques o zonas verdes en cada barrio. Así pues, en la ciudad abundan los parques de tamaño de bolsillo, que parecen un jardín particular pero que en realidad son públicos y mantenidos por la gente del barrio o algún donante particular (que normalmente le pone su nombre al parquecillo en cuestión).
El barrio de Russian Hill es para mí uno de los más bonitos de la ciudad para pasear, cuesta arriba y cuesta abajo, y para buscar rincones verdes para pararse a reposar. Uno de ellos, que descubrí hace poco, es el parque Molinari-Mana que tenéis fotografiado aquí abajo. Es pequeñísimo, con un ancho de apenas 4 metros, pero como está en una cuesta tiene unas terracitas escalonadas con un banco donde disfrutar de la vista de la bahía y la isla de Alcatraz. Un rincón francamente placentero que hace que uno se olvide que está en medio de una gran ciudad.
rincones verdes de San Francisco

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