Ayer me llamó la atención algo fuera de lo común en los lavabos de San Francisco: un secamanos de aire ultrarápido que te deja las manos completamente secas en unos 10 segundos. Se llama Dyson Airblade y, a juzgar por la cantidad de vídeos que hay en YouTube, no soy la única a la que le ha hecho gracia. Y es que aparte de su eficacia y rapidez, el hecho de que tengas que meter las manos dentro le da un cierto toquecillo futurista.

Nunca me han gustado los secamanos de aire, especialmente los viejos que hacen un ruido infernal y te secan las manos en varios minutos que se hacen eternos. En Estados Unidos apenas me los encuentro nunca en los servicios públicos, casi siempre hay toallitas de papel (que tampoco me gustan por la basura que generan). Pero tengo que decir que este cacharrito me impresionó, y según su página web, sólo usa un 80% menos de electricidad que los otros.

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