Después de y una visita fugaz a Brno, la siguiente parada fue en Sopron, ya en Hungría. Es una ciudad bastante pequeña (unos 55.000 habitantes) situada en la esquina noroeste del país, justo en la frontera con Austria. Además de ser una ciudad pintoresca y recomendada por las guías turísticas, la razón principal para ir es que es la capital de una zona productora de vinos tintos interesantes (sobretodo de la variedad kékfrankos).
La atracción principal de la ciudad es el casco antiguo, que a pesar de las guerras ha sobrevido bastante bien al paso del tiempo. Dentro del casco antiguo, la torre medieval en la puerta principal de la muralla ofrece una bonita vista de la ciudad y de las colinas de los alrededores. Cuando fui, al contrario que en la torre del ayuntamiento viejo en Praga, no había nadie más y pude sacar tantas fotos como quise con tranquilidad. Fuera de las murallas del casco antiguo hay también algunos edificios interesantes, como una bonita sinagoga ahora reutilizada para otra cosa y a la fachada de la cual se nota que le arrancaron las estrellas de David. Y es que durante la Segunda Guerra Mundial los aliados nazis húngaros transportaron casi a todos los ciudadanos judíos de Sopron a campos de concentración.
Otro momento crucial en la historia de Sopron fue la desintegración del Imperio Austro-Húngaro, cuando pasó a formar parte de Austria en el tratado de Trianon de 1920 (en el cual Hungría perdió muchísimo territorio). Sin embargo, un año más tarde Sopron votó volver a Hungría en un plebiscito local, cosa que le mereció el título de Civitas Fidelissima (la ciudad más fiel). Sólo por esto, Sopron ya me caía bien antes de ir.
A pesar de estar en Hungría, Sopron es una ciudad bilingüe en la que todos los carteles e indicadores están en húngaro y en alemán, y la presencia germánica se nota por todas partes. Sobretodo en el aspecto comercial: como Hungría sigue siendo más barata que Austria, los vecinos austríacos van de compras o al dentista (fogorvos en húngaro) en Sopron. ¡La ciudad está completamente llena de dentistas! Al principio pensé que los ciudadanos de Sopron debían tener muchas caries, ya que los veía por todas partes, pero enseguida me di cuenta de que la clientela era mayoritariamente austríaca. Basta con poner las palabras “dentista” y “Sopron” o “Hungría” para encontrar cientos de ellos ofreciendo sus servicios (vi uno, por ejemplo, que decía Sopron, la ciudad de los museos y la meca de los pacientes dentales).
Más fotos de la bonita ciudad de Sopron aquí.
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