Como ya dije el otro día, estos días me estoy dedicando a hacer de turista en mi tierra y que he comprobado que sigue prevaleciendo el uniforme del mal gusto. Desde sandalias con calcetines hasta gorros horteriles de todo tipo, pasando por ir en top de bikini (ellas) o directamente sin camiseta (ellos) por la calle. ¿Es que los turistas no tienen espejo en sus maletas o se trata simplemente por desidia por encontrarse de vacaciones y no querer preocuparse por su aspecto como el resto del año? Yo creo más bien que se trata de la creencia de que al encontrase lejos de casa pueden “experimentar” con su vestuario tanto como quieran, o salir a la calle como si estuvieran en el baño de su casa, ya que nadie que conozcan los verá. Y que también pueden hacer cosas como tirar basura en el suelo o beber una docena de cervezas en el parque Güell (ver foto de abajo) para acabar borrachos en un museo, porque en el extranjero no rigen las mismas normas de comportamiento que en casa, porque nadie se va a enterar.
Craso error. Con la proliferación de cámaras fotográficas y de vídeo, lo más probable es que sean fotografiados y filmados varios miles de veces mientras están de vacaciones, debido a la alta densidad de cámaras en las zonas turísticas. Quizás se dirán a sí mismos que no importa ya que esos otros turistas son de países distintos al suyo y van a repetir el argumento de que nadie que conozcan los verá. Pero puede que esos turistas que los han fotografiado tengan blogs (como una servidora) o que cuelguen las fotos en sitios como Flickr o Kodak Gallery, y puede que acaben viéndo sus modelitos rídiculos en la red en menos que canta un gallo.
Moraleja: no hay que ir de vacaciones con ropa que uno no se pondría en su propia ciudad, ni hacer cosas que uno no haría en su propia casa. Hoy en día, hasta las paredes tienen ojos (y hasta los barrenderos tienen blog).

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3 Comments until now
La pura verdad. Las vacaciones pasadas me fui con mi mamá a Buenos Aires y las dos andábamos por la calle como locas. Creo que jamás en mi vida había sido tan descuidada-me peinaba una vez cada 2 días.
Eso sí, jamás tiramos basura ni nos comportamos de modo desagradable, al contrario queríamos dar la impresión de que éramos gente amigable y respetuosa.
El último día en Argentina fuimos a un restaurante muy caro. Mi mamá (que tiene unas nalgas gigantescas) y yo estabamos en shorts y zapatillas y yo le dije que me daba pena estar vestida así en un lugar tan elegante. Ella me respondió “No importa, este culo no lo volverán a ver.”
ainsss x D, si me vieras cuando ando en plan turistil…ups.
Un beso
MariG y Blau: ejem, ejem….