Ayer ya hablé un poco de los vendedores ambulantes que poblan las calles de cualquier ciudad congoleña (y africana), concretamente de los vendedores de comida. Pero es que los vendedores ambulantes venden absolutamente de todo. Los hay que venden pañuelos de papel y productos de belleza, otros que venden bolis y lápices, otros que venden lámparas o relojes de pared, otros que venden productos de limpieza (como mis favoritos: los vendedores de escobas), pelotas o incluso cachorros de perro. La lista es interminable, la única regla general es que si se puede llevar encima se puede vender. Normalmente hay más mujeres vendiendo comida y más hombres vendiendo otros productos, pero tampoco es una regla fija.
En el centro de Kinshasa, por ejemplo, pueden verse vendedores de periódicos por el bulevar principal entre el tráfico enloquecido; vendedores de grandes mapas del Congo que no sé quién compra delante de la pastelería Chantilly; vendedores de maletas, lámparas y relojes de pared en la avenida Justice; vendedores de cachorros de perro y morteros para hacer fufu en la calle Huileries; vendedores de botellas de vino, perfumes y relojes de pulsera delante del supermercado City Market, etc, etc. Muchos de ellos sólo llevan un producto o dos colgado del cuello, del brazo o encima de los hombros, y otros los llevan encima de la cabeza, todo depende del producto.
Al principio pensaba que los que se pasean por las calles peatonales o por las aceras debían vender más al poder abordar a los transeúntes más fácilmente, pero pronto me di cuenta de que la mayoría de las compras a los vendedores ambulantes se realizan dede el coche. Como en el centro de Kinshasa los embotellamientos son el pan de cada día, la gente pasa una gran cantidad de tiempo sentada dentro del coche y aburrida. Y como la gente que tiene coche es lógicamente también la que tiene más medios económicos, pues se dedican a ir de compras desde la ventanilla. Como una oronda mujer que vi hace unos días comprando zapatos de niño durante un embotellamiento.
Los productos de los vendedores ambulantes son de lo más diverso, pero suelen ser siempre los mismos. Exceptuando algunas novedades durante esta visita que antes jamás había visto ofertadas: pintauñas, maquillaje y condones. ¿Tendrán alguna relación?

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3 Comments until now
Elia, me tienes enganchadisima al blog. Sigue contando!!
)
(Las fotos geniales, por cierto. Que practica tienen llevando cosas en la cabeza!)
Hola, me encanta tu blog, te cuento, soy una chica de Chile, y hace mucho tiempo que me he dedicado a leer tu blog.
Tengo muchos amigos del Congo aquí en Chile, y es para nosotros muy emocionante tener un pedacito de su país al alcance cada vez que tu escribes algo.
Hace un tiempo leí que volvías a España, pero no estoy muy segura de donde estás en este momento, espero que en el Congo Democrático.
Me encantaría poder comunicarme contigo por mail si es posible, ya que ni te imaginas lo que le provoca a estos chicos leer algo de su país de vez en cuando, y sobre todo desde la experiencia de una mundele, o en swahili musungu.
Espero tu respuesta, y gracias por la alegría.. saludos desde Chile
Alejandra Bertrand Mi.
[...] que siempre me fascinaron del Congo (y de África en general) es que se puede comprar literalmente cualquier cosa en la calle. Supongo que porque poca gente tiene capital suficiente para abrir una tienda propiamente dicha, o [...]