Como ya dije, estas han sido mis primeras navidades fuera de casa, y por lo tanto también el primer fin de año en el extranjero. Como cabía esperar, ha sido todo un poco raro. Aunque en Europa les corremos detrás a los americanos en casi todo, lo que menos me ha gustado ha sido el consumismo extremo de las fiestas. El comprar sin parar, y sin pensar. En Nochebuena vi a un conocido regalar exactamente lo mismo a todos y cada uno de sus parientes (concretamente: un albornoz).
Y, después de la breve pausa compradora del día 25, el 26 las tiendas volvían a estar a rebosar de gente: para intercambiar los albornoces de turne u otros regalos no deseados (en la mayoría de tiendas no hace falta el tíquet de compra, con la etiqueta basta). Aunque regalar algo hecho por un mismo (unas galletas, por ejemplo, o cualquier producto de artesanía casera), sigue siendo considerado como una muestra de tacañería y mal gusto por la mayoría de gente, es un tema que cada año genera más debate. Incluso el New York Times publicó un artículo al respecto hace más de un mes, y hay un vídeo titulado The Story of Stuff que últimamente veo en todas partes sobre lo innecesario de comprar tanto. También algunas webs proponen alternativas interesantes a los regalos comprados, como Buy Nothing Christmas (para los que les interese el tema, Flylosophy publicó un artículo muy bueno hace un par de semanas sobre los movimientos anti-Navidad).
El fin de año en Estados Unidos fue raro por otras razones. Sobretodo por la falta de campanarios con reloj en este país, y por la ausencia de la tradición de comer las uvas u otras tradiciones findeañeras más allá del emborracharse. Y también por encontrarme en California, y por lo tanto en la penúltima zona horaria en entrar en el 2008, sólo antes de Alaska y algunas islas del Pacífico. Pensar que la mayor parte del mundo ya había celebrado la llegada del nuevo año antes que aquí le quitaba un poco de gracia al asunto.
Lo de las uvas también fue un poco frustrante. Como en casa no tenemos ni tele ni radio, y no sé como ver la televisión española por internet, pues durante el fin de semana me fui a la búsqueda de campanarios en el centro de la ciudad. Como las pocas iglesias que hay en San Francisco (y en general en las ciudades americanas) son modernas y la mayoría feíllas, pues el primer reloj que se me ocurrió comprobar fue el del Ferry Building, que es la terminal de los ferries que cruzan hacia el norte de la Bahía. Es un edificio con una torre y un reloj bastante emblemático en San Francisco (por eso la Cruz Roja lo hizo aparecer en ésta campaña sobre terremotos) y que, como su nombre indica, está a orillas de la Bahía y desde donde puede verse el puente de la ídem.
Cuando fui al edificio del Ferry el sábado el reloj de la torre tocó no sólo las horas sino también los cuartos, así que enseguida lo fiché como escenario para comer las uvas a las doce de la noche de ayer. Sin embargo, no sabía que es también el lugar donde cada año se lanzan fuegos artificiales para darle la bienvenida al año, y por lo tanto muy concurrido en ese momento del año. A pesar de las masas, me felicité por haber elegido ese lugar ya que además de las uvas podría disfrutar de los fuegos artificiales. Eso fue antes de presenciar la llegada del nuevo año en total silencio campanil, ya que algún cerebro iluminado había decidido “desconectar” las campanadas para no estorbar el inicio de los fuegos artificiales (que es a lo que iba todo el mundo). En fin, otro año será.
Y por cierto, el 2008 es el año de la rata según el calendario chino (bueno, en realidad a partir del 7 febrero, que es cuando los chinos empiezan este nuevo año). Como a mí me encanta el queso, espero que sea un buen año. O al menos tan bueno como el 2007. Que lo disfrutéis.
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5 Comments until now
Para ver la TV por Internet prueba con Zattoo a ver si en USA rula. En Francia aún no funciona.
¡Feliz 2008!
Bonne Santé et pleine des bonnes chosses.
Qué buena pinta tiene el Zatoo, voy a probarlo. ¡Gracias Domi y bonne année 2008!
Feliz 2008! Pues vaya frustración lo de las uvas, oye. Yo me tomé las uvas en Almería y la verdad es que las campanadas le dan mucho encanto al asunto. De todas formas también flipé con lo de las compras aquí en España, la gente está chalada: se pasan las “vacaciones” corriendo de un lado para otro comprando regalos y estresándose, total, para qué? No tiene ningún sentido. Hay otra página interesante sobre el tema de no comprar nada aquí (con un Papá Noel levitante que tiene mucha gracia).
Que en el 2008 se cumplan todos tus sueños, el del queso y el de las campanadas también
Besos.
Y te comiste sola las uvas? Porque si estabas rodeada de gente, me puedo imaginar lo rara que debías de parecer! jejejeje
Espero que este año sea tan bueno como dices y te traiga a España para que nos veamos!
Un besazo!