Hacer y sobretodo mantener un blog es una tarea que consume una cantidad de tiempo inimaginable. Un tiempo precioso que, con la falta de conexiones a internet rápidas en África en general y en Congo en particular, y con montañas de trabajo que nunca parece acabarse sobre las espaldas, a menudo es difícil conseguir reunirlo. Por otro lado, tampoco es fácil encontrar las ganas o el humor para sentarse a escribir sobre la extraña experiencia de vivir en este país después de un largo día lleno de emociones contradictorias, como son la mayoría de días.

Es por eso que hay épocas más productivas que otras, según el trabajo y el estado de ánimo lo permita: épocas de casi obsesión con el blog en las que cualquier mosca que pase volando parece merecedora de un post, u otras de silencio total, en las que cuántos más días pasan más cuesta volver a retomar el hilo y el esfuerzo de hacerlo parece enorme.

Como ahora que llevo más de un mes sin escribir nada por falta de tiempo ya que mi jefa estuvo de vacaciones y me quedé yo a cargo de un montón de marrones que se nos echaron encima. Y ahora que ha vuelto ella me voy yo en dos días también de vacaciones en España, que ya tengo ganas después de no haber ido desde Navidades (pero antes estoy pasando unos días en Kinshasa recordando viejos tiempos).

Sin embargo, y a pesar de todos los altibajos que ha pasado este blog, las ausencias prolongadas y las dificultades por actualizar, y el abismo entre lo que es y lo que me gustaría que fuera, me alegra anunciar que hace un mes ya cumplió su primer año de andadura (sí, tenía este post en mente desde hace un mes, pero como he dicho las últimas semanas fueron de locura). Curiosamente, lo empecé exactamente el mismo día en que Cédric empezó el suyo (el 10 de septiembre del 2005, para más señas) en la casa de la Fondation Hirondelle donde se alojaba Tim por aquel entonces, y con la siempre inestimable ayuda de Kim que a su vez había empezado su blog sólo tan unos días antes que nosotros (en francés al principio, después cambió al inglés).

Ha habido una media de 2 posts por semana, y varios más en el fotoblog a pesar de los frecuentes retrasos. Algunos posts han tenido una docena de comentarios, pero la mayoría menos, y a pesar de que hay lectores fieles que me siguen desde hace tiempo, de vez en cuando aún aparece alguno nuevo que se atreve a decir algo, aunque yo sé que hay muchos más que me leen aunque nunca comenten. Según me dicen las estadísticas, el blog empezó con unas 20 visitas por día durante el primer mes, y actualmente recibe alrededor de 200 (aunque es difícil de precisar debido a la invasión de spam de los últimos meses).
El post que recibió más comentarios fue uno sobre una fruta llamada mangustán, pero por desgracia se borraron todos en una operación anti-spam que intenté llevar a cabo una vez, así que el que tiene ahora más comentarios es uno sobre la Coca-Cola, pero mis malarias también han despertado siempre mucho interés. La foto que ha recibido más comentarios es la que ilustra este post, tomada en una calle de Kinshasa y publicada hace más de un año, pero no sé si porque es la que más ha gustado o no ya que sé que las fotos de mis viajes por el este del país también gustaron mucho. Quizás sería el momento de preguntar a mis lectores cuáles han sido sus fotos preferidas, y me gustaría que también los lectores silenciosos participaran por una vez en este llamamiento que hago.

Bueno, a por el segundo año.

un año de blog

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