Después de casi una semana en Sarajevo, la siguiente parada en mi viaje por los Balcanes fue Mostar, a unas dos horas al sur. Desde ahí pasé un par de días visitando la región vinícola de Herzegovina, que resulta que tiene una muy buena página web que describe todos sus vinos y bodegas, y también mapas para encontrarlas sin problemas que reparten las oficinas de turismo del país. Y a pesar del calor intenso, fue muy fácil encontrar todas las bodegas gracias a los múltiples indicadores de la Ruta de los Vinos, y durante el recorrido descubrí varios vinos de calidad. Los que visiten Mostar en coche que no duden en darse un garbeo por la Ruta de los Vinos de Herzegovina.

En Mostar pasé un par de días tranquilos, aunque sobretodo disfrutando del aire acondicionado de la habitación de la pensión o de los cafés de la ciudad. Y es que al ser ya mi cuarta o quinta visita mi espíritu aventurero se encontraba en horas bajas, así que no tengo un repertorio muy variado de fotos de la ciudad. Sin embargo, recomiendo su visita los que se encuentren por Dubrovnik o Sarajevo, no sólo porque es una ciudad que vale la pena visitar sino porque tiene muchos menos turistas que la costa y por lo tanto es mucho más tranquila y barata.

Está claro que la atracción principal de Mostar es el antiguo puente (no en vano le da nombre a la ciudad), que fue destruido durante la guerra y ahora está totalmente reconstruido, pero que a pesar de todo fue incluido en la lista del patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Pero en verano el interés se duplica por las exhibiciones de saltos que realizan los miembros del club de natación de Mostar, que aparecen en las fotos de aquí abajo. Aunque quizás no parezcan gran cosa, en vivo realmente impresiona verlos caer más de 20 metros.

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