Después de meses de resistencia, al igual que me pasó con Facebook, acabé por ceder a la presión social de este microcosmos tecnófilo que es la región de San Francisco y hace unas tres semanas decidí probar Twitter (un servicio de microblogueo, frases cortas tipo SMS sobre lo que estás haciendo, leyendo, etc. que se pueden mandar desde el ordenador o el móvil). Si en internet hay ya montones de blogs de diarrea verbal sin ningún interés, constantes mensajitos con más de lo mismo ya me parecía el súmmum del ruido digital. Y sobretodo para alguien que ya tiene un blog para expresarse, no le veía ninguna utilidad minimamente inteligente.
Sigo pensando que Twitter es un servicio superfluo, pero que en casos puntuales puede ser una herramienta muy interesante e incluso útil. Como ayer durante la gincana de la antorcha olímpica por San Francisco, que nadie sabía donde estaba. A uno de los grupos organizadores de la manifestación de protesta pro-Tíbet, se le ocurrió usar Twitter (SFTorch) para ir recopilando información y rumores de última hora sobre el recorrido de la antorcha. Además, también abrieron una web donde retransmitieron en directo imágenes del recorrido de la elusiva antorcha, y ahora están recopilando fotos de todo aquel que se las envíe.
El experimento resultó bastante eficaz para la caza a la antorcha, y aunque al principo llegaban constantemente mensajes confusos y contradictorios, al final la información en Twitter consiguió guiar a la gente a los lugares adecuados después de pulular durante horas sin rumbo fijo por la ciudad cual gallinas sin cabeza.
Cuando hay cualquier festival o acontecimiento importante en San Francisco (como la llegada de la antorcha), la ciudad entera sale a la calle dispuesta a fotografiarlo y a bloguearlo todo con detalle, que aquí uno no es nadie sin un blog. Pero, claro está, cada fotógrafo/bloguero va a lo suyo por su cuenta, sin ningún tipo de coordinación con los miles de otros fotógrafos/blogueros que le van a dar cobertura en la red al mismo evento.
En ese sentido, el periodismo ciudadano y los medios ciudadanos les llevan una clara desventaja a los medios tradicionales, la cual se puso en evidencia ayer durante el caos de la antorcha. Periódicos como el San Francisco Chronicle tenían a docenas de periodistas y becarios o asistentes por toda la ciudad, la mayoría motorizados, coordinándose entre ellos y a su vez recibiendo información de la redacción central. Los miles de blogueros, sin embargo, corrían por todas partes al azar como un enjambre de abejas despistadas. Excepto unos cuantos que compartieron información a través de la cuenta de Twitter de la antorcha y lograron maximizar los recursos individuales en lugar de ir cada uno por su lado como periodistas de la competencia. Y aun así, durante varias horas por más intercambio de SMS, twitteos o imágenes en directo que se hicieran, la información estuvo simplemente ausente, ya que las mentiras a la vieja usanza de las autoridades fueron más efectivas que toda la tecnología del mundo.
Después de la experiencia de ayer vi más claro que nunca que el éxito de los medios ciudadanos debe pasar por la colaboración entre individuos para poder estar al mismo nivel de calidad y cobertura que los medios tradicionales que disponen de más recursos. Es necesario un esfuerzo colectivo en el que no hay lugar para las divas de la blogosfera. Y debe ser un esfuerzo en el que no sólamente se intercambie información sino que también se investigue y se cree esta misma información a patita, desde la calle, porque el contenido no sale de la nada. Para mí los blogs que simplemente amplifican contenido ya existente no son periodismo ciudadano, sino los que además añaden su propio contenido.
Y para los que quieran ver imágenes de las manifestaciones pro-Tíbet de los últimos dos días y la jornada antorchil de ayer, aquí encontraran una galería de fotos.
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3 Comments until now
Muy interesante la historia de la antorcha, Elia. A mi me parece que no se trata sólo de competir con los medios de información tradicionales, sino también de mantenerles “on their toes”, como dicen aquí: en teoría si los ciudadanos tienen acceso a muchas y variadas fuentes de información, los medios tradicionales harán un mayor esfuerzo por ofrecer un mejor servicio. Pero por otro lado estas modas de los blogs, Facebook, Twitter etc., etc., también tienen su lado negativo, sobre todo a nivel personal. Estas cositas enganchan y al final acabas pasando el día delante del ordenador…
Lo de competir con los medios tradicionales lo decía en el sentido de estar al mismo nivel de calidad y fiabilidad al informar sobre algo.
Y engancharse a Facebook, Twitter y demás redes sociales es un peligro, cierto, pero cada uno debe tener la suficiente cabeza para darle un buen uso, de la misma manera que pasa con el peligro de engancharse a los videojuegos u otras drogas. No crees?
Si tienes toda la razon, Elia, es cuestion de uno no engancharse, pero al final muchas de estas cosas parecen casi una obligacion, como si por no tener una pagina en facebook eres un poco rarita. Y una vez que tienes una pagina la tienes que actualizar, y asi con facebook, el blog, los emails, el Twitter y que se yo … Pero vamos, yo tan contenta de poder leer tu blog, eh?, que no me estoy quejando ni nada …
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