El viernes fue oficialmente mi último día de trabajo, y el lunes tendría que haberme marchado ya hacia Kinshasa para los trámites administrativos de mi final de contrato antes de volver a la madre patria unos días más tarde.
Pero entre el inusitado sentimentalismo que me ha estado invadiendo últimamente al empezar a anunciar mi partida a los amigos, y la perspectiva de unas vacaciones navideñas que van a prolongarse indefinidamente (hasta que encuentre un nuevo trabajo), no tengo precisamente prisa para marcharme aún. Así que, tirando un poco de aquí y un poco de allá, me quedan aún un par de semanas más para dejar definitivamente este país. Semanas que estoy aprovechando para hacer un poco de turismo de última hora. El fin de semana lo pasé en Bujumbura, Burundi, ayer visité un importante centro de investigación a hora y media de Bukavu, y mañana me voy de excursión a un parque nacional ruandés que está también cerca de Bukavu. Más detalles después del fin de semana.
Me voy del Congo. Llevo días repitiéndolo y no me lo acabo de creer. La mezcla de alegría y de tristeza es tan intensa que no consigo hacer un balance que no cambie cada cinco minutos. De momento os dejo con esta imagen de los pasajeros apelotonandóse de cualquier manera para subir a un avión de la compañía congoleña Wimbi Dira. Me la ha enviado esta mañana un colega que trabaja en la aviación, y la tomó hace unos meses en el aeropuerto de Kisangani. Me encanta porque es la ilustración perfecta de lo que es este país, un caos que no se sabe muy bien como funciona.
Por cierto, estoy en plena búsqueda de trabajo en vista de mi desempleo inminente. Así que si alguien se entera de algo interesante en el terreno humanitario/post-conflicto para una licenciada en comunicación y posgrado en derechos humanos con casi dos años de experiencia en Congo y con ganas de trabajar en África, en Asia o en América latina, por favor que me mande un correo a:
elia [arroba] elia.ws
Gracias!
vacaciones indefinidas

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