Desde que me mudé a los Estados Unidos me ha hecho mucha gracia la profusión de videntes, psychic en inglés, que al contrario que en España tienen negocios bien visibles en espacios comerciales a pie de calle. Delante de mi casa, por ejemplo, hay uno (o una) que siempre tiene gente en la sala de espera que veo desde mi ventana cuando estoy sentada en el escritorio. En la foto de aquí abajo puede verse a una vidente que al no encontrarse en una calle principal, tiene instalada a una asistente que reparte folletos a los transeúntes ofreciéndoles un descuento.

Me parece curiosísimo que un país tan poco dado a dar rienda suelta a la emotividad y las bajas pasiones, en ciertas cosas tan pragmático y racional, y con una gran porcentaje de creyentes cristianos a ultranza, por otro lado parezca sentir esta atracción tan poderosa hacia las médiums y las pitonisas, la astrología, la cartomancia, los cristales mágicos, la divinación telepática y las fuerzas paranormales en general. ¿Son más crédulos los americanos que por ejemplo los españoles?

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