En California en general y en San Francisco en particular la gente no sólo está completamente obsesionada por la comida y su aspecto físico, sino también por sus mascotas. No tengo estadísticas a mano, pero a juzgar por la cantidad de perros que veo por la calle, y sobretodo de la cantidad de tiendas y servicios para esos perros que existen en San Francisco, estoy segura de que la densidad perruna de esta ciudad excede la de cualquier ciudad de España o Europa con creces. No sé muy bien si esto es debido al alto porcentaje de homosexuales entre la población de San Francisco, los cuales al no tener hijos tienen un alto poder adquisitivo para gastar en sus mascotas, o si es por lo cara que resulta la vivienda con lo que todo el mundo vive en pisos minúsculos, o por qué, pero en todo caso en esta ciudad los señores perros (y gatos) viven muy, pero que muy bien.
Durante mis primeros días en San Francisco me sorprendió ver un par de tiendas de productos para mascotas de la misma cadena, llamada Pet Food Express, que cuenta con más de 30 tiendas en esta zona, pero al cabo de poco vi otras tiendas o servicios para animales por todas partes. Desde tiendas de barrio más o menos sencillas (aunque pocas), hasta boutiques de lujo como la de la foto de aquí abajo, pasando por peluquerías, masajistas o incluso psicólogos o entrenadores para animales.
Me ha llamado la atención que la mayoría de las tiendas que he visto son bastante pijas y con muchos más productos que las que he visto en España. Todas cuentan con un gran surtido de juguetes monísimos que ya los quisieran muchos niños de ciertos países para sí, collares a la última moda, y una gran variedad de galletas y golosinas para el mejor amigo del hombre.
De entre todas las tiendas de animales que he visto, mis favoritas son, sin duda, las que tienen peluquería canina. Por ejemplo, hay una cerca de mi casa actual con un gran escaparate que permite mirar al interior desde la calle, y ver cómo bañan y secan el pelo a la docena o veintena de perros que siempre tienen cuando paso por allí, sea la hora que sea. Quizás porque no tengo tele podría pasarme horas mirándo las caras que ponen mientras los enjabonan o mientras les meten el secador entre las patas, es un espectáculo.
Sin embargo, lo más me ha llamado la atención entre los servicios de lujo para animales han sido los hoteles para perros y/o gatos. Como el exclusivo Wag Hotel (algo así como Hotel Menea), que tiene habitaciones para todos los gustos y bolsillos, algunas incluso con sofá y televisor, para dejar la mascota cuando uno se va de vacaciones. Además, ofrecen todo tipo de servicios para sus clientes perrunos, como masajes, sesiones de piscina o juegos individualizados. También tienen una sección para gatos, decorada con una gran pecera para que se entretengan. O también se puede acudir a un hotel exclusivo para gatos como el Feline wishes and caviar dreams (algo así como Deseos felinos y sueños de caviar).
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