Tal como ya empecé a contar al marcharme de vacaciones, el plan inicial era reunirme con unos amigos de España en Nairobi nada más llegar ellos allí. Pero la falta de coordinación hizo que yo acabara pasando un apacible fin de semana en Kampala y que ellos se marcharan a hacer un safari en el parque de Maasai Mara. Así pues cuando llegué a Nairobi el lunes 10 de Abril ellos no estaban allí y iban a volver al cabo de 2 días.
Por suerte tenía un contacto en Nairobi: Petr, un ex-alumno mío de cuando trabajaba en el Ministerio de Asuntos Exteriores Checo, que ahora es el embajador de su país en Kenya (y es que en una vida pasada trabajé como profesora de español pluriempleada en la bella Praga). No lo había visto desde entonces (hace 3 años) y me hizo mucha ilusión verlo en un escenario tan diferente y constatar que aún se acordaba de su español.
Así pues pasé dos días visitando Nairobi con Petr el embajador que hizo lo imposible para que disfrutara de esos dos días en la que ahora es su ciudad. Subimos a la azotea del centro internacional de conferencias desde donde hay una vista magnífica de la ciudad (allí fue tomada la foto de este post), y es que todas las ciudades por feas que sean desde las alturas impresionan. También me llevó al sitio donde había la embajada americana antes de que volara por los aires en un ataque terrorista donde perecieron 224 personas (ahora hay un pequeño jardín con una placa conmemorativa).
Después fuimos a las afueras de la ciudad a ver la preciosa casa de Karen Blixen (la de Memorias de África), rodeada de plantaciones de café, y incluso comimos allí en una parte de su propiedad reconvertida en restaurante. Qué bien vivía esa mujer.
Y me enseñó el mercadillo de los Maasai, donde me harté a comprar souvenirs. Y por la noche fuimos a comer un par de veces en restaurantes pijos muy buenos. Se nota que en Nairobi hay una comunidad de expatriados muy amplia, supongo que atraidos por la vida occidental que puede llevarse en la ciudad. No solamente por la multitud de bares, restaurantes y discotecas pijas que hay, sino también por los centros comerciales, cines o librerías en inglés. Pero quizás precisamente por eso, por ese carácter poco africano que le encontré a Nairobi, es una ciudad que no me acabó de llegar.
Lo que más me gustó fue sin duda el “santuario” de jirafas, también en las afueras de Nairobi, que es como una especie de orfanato para jirafitas a las que puedes dar de comer con la mano. Es un poco asquerosillo porque tienen una lengua babosa azul enorme que sacan entera para coger bien la comida de tu mano, dejándotela de lo más pegajosa, pero yo disfruté más que todos los niños allí presentes.

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3 Comments until now
Hola muchacha!!… Espero que andes bien… Te vi en unas fotos en el blog de Tim. Se te ve muy bien! Ojala estés a tus anchas en Bukavu…. cuentate algo, dale?
Saludos!
Diego
Elia: soy un Químico uruguayo y estuve a cargo de las plantas de potabilización que están en el Congo durante el año 2003.Pasé unos momentos bastante feos en Bunia en mayo 2003 pero quedé prendado de Africa. De casualidad encontré tu blog y la verdad es que me dan ganas de volver a ir. Me gustaría que nos contactaramos. Incluso si hay alguna posibilidad de trabajar alla estaría encantado
HOLA ME LLAMO ANA ESTUVE EL CONGO EN AÑO 2003. MAS EXACTAMENTE EN BUNIA. A PESAR DE HABER PASADO MOMENTOS FUERTES INOLVIDABLES ME GUSTARIA REGRESAR. EL AFRICA TIENE ALGO QUE ATRAPA QUE NO TIENE NINGUN PAIS.