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Sin embargo, como ya había estado en Venecia otras veces y ya había visitado los lugares más turísticos de la ciudad (museos, la plaza de San Marco, el puente de Rialto, etc.), decidí tomármelo con calma y simplemente disfrutar de la comida y helados italianos, y de la calma chicha del país y la gente. Me alojé pues en la isla de Giudecca en lugar de la isla principal, y evité las calles que más recomiendan las guías de viajes durante los largos paseos fotográficos que me tomé por la ciudad..
Y sorprendentemente me encontré con muchas zonas de Venecia tranquilísimas, a pesar de ser mitad de agosto. Y más sorprendente aún fue constatar que la mitad de Venecia está de vacaciones durante el mes de Agosto, con lo que montones de tiendas y restaurantes están cerrados, aunque se supone que es el mes más concurrido del año. Aunque no sé de que me sorprengo, eso también pasa en Barcelona, donde a mi vuelta de Venecia el día 16 de agosto no hubo manera de encontrar una panadería que no estuviera de vacaciones para comprar una barra de pan..
Me da la sensación que ciudades como Venecia o Barcelona han llegado a tal punto de saturación turística que en agosto los lugareños que pueden huyen. Total, el resto del año se forran igual.