Los escrutinios, que han empezado esta mañana a las 6 para elegir a los diputados provinciales y al nuevo presidente del país (Kabila y Bemba, los dos finalistas de la primera vuelta se disputan el puesto), se acaban de cerrar en el este del país -en Kinshasa y el oeste del país hay una hora de diferencia.
No ha habido ningún incidente destacable, sólo protestas violentas en un par de lugares donde los electores acusaron a los agentes de las mesas electorales de fraude (que, excitables como son los congoleños, en la provincia de Equateur llegaron a provocar un muerto).
El recuento de papeletas acaba de empezar, así que aún es pronto para aventurar nada, pero es evidente que la participación ha sido más baja que durante la primera vuelta, sobretodo por la mañana, no sé si porque para la gente ir a votar ya no era novedad y se lo han tomado con más calma, o por las lluvias torrenciales que han caído en el oeste del país que han obligado a la gente a casi arrastarse por el barro para poder llegar a los centros de voto. Y es que la primera vuelta se programó concienzudamente durante la estación seca (fue el 30 de julio), pero nadie esperaba una segunda vuelta que tuvo que hacerse durante la estación de lluvias.
Ahora nos quedan unos días de tensa espera para ver si cae otra tormenta política o no.
Mientras escribía este post he recibido un comunicado post-electoral que los dos candidatos a la presidencia, Kabila y Bemba, acaban de hacer público, en el cual se comprometen a aceptar los resultados y a renunciar al uso de la fuerza. A ver si es verdad.

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