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El origen de los lolcats no está del todo claro, pero se popularizaron a gran escala a principios del 2007, en gran parte gracias a una página web llamada I can has cheezburger que cada día recibe miles de visitas. Yo la descubrí hace unos meses y me enganché totalmente. Aunque se trata de un humor un poco tonto, a cualquiera que haya tenido gatos o a quien le gusten los animales les hará gracia. Además, la mayoría de los blogueros o personas que se pasan el día delante del ordenador tienen gatos. Y a los gatos les encantan los lugares calientes, como las lámparas o los ordenadores, y si son gatos caseros que nunca salen a la calle como es el caso de la mayoría de gatos americanos, el potencial para situaciones gatunas graciosas es infinito. Es por eso que en Flickr y en internet en general hay tantas fotos de gatos colgadas por ahí, un auténtico caldo de cultivo para los lolcats. Por eso muchos tienen temática informática, como éste o éste..
No he visto lolcats en castellano, y dudo que hagan mucha gracia en otras lenguas que no sean el inglés. Quizás porque el orden de las frases y de los verbos es mucho más importante en inglés que en castellano, y la pronunciación de las palabras no coincide demasiado con su ortografía, es mucho más fácil crear titulares cómicos basados en la mala gramática. La gracia de muchos lolcats no se basa tanto en la mala ortografía sino en la cara de póker del gato en cuestión, como por ejemplo éste o éste..
En fin, está claro que los lolcats son muy difíciles de traducir pero yo cada mañana me parto un buen rato con la entrega diaria de gatitos. Así que el miércoles pasado me hizo ilusión conocer a los fundadores de la ultra-popular I can has cheezburger, Kari Unebasami y Eric Nakagawa, que son nada más ni nada menos que de Hawai. Estuvieron en San Francisco para la publicación de un libro recopilatorio de lolcats, una pieza indispensable para cualquier biblioteca que se precie. Y como no, me lo dedicaron con un "Oh hai".
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El festival duró todo el sábado y todo el domingo, pero confieso que asistí a pocos conciertos ya que me estoy haciendo vieja para estos trotes (ay), y en la tal Isla del Tesoro hace un viento imposible a ras del agua donde habían los conciertos. Eso sí, ver el barrio financiero de San Francisco y el puente de la Bahía al fondo con la puesta de sol mientras tocaba Goldfrapp fue impagable. Era uno de los grupos que más ganas tenía de ver, sobretodo después de haber descubierto hace poco el genial videoclip de su canción Happiness (Felicidad), y no defraudaron (más canciones del último álbum de Goldfrapp aquí). Cosa que no puedo decir de otro cantante que también tenía ganas de ver, Amon Tobin que más que más que música se limitó a emitir ruidos parecidos a un televisor sin sintonizar, nada que ver con las piezas que había oído en su web..
Conclusiones: a) me encanta la Isla del Tesoro, aunque es fea de narices, b) aún puedo pasármelo bien en festivales masivos aún sin drogas ni alcohol, pero c) mis días conciertiles están contados, que en casita se está muy bien...
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Ayer volvió a celebrarse el Día del Park(ing) y aunque me lo perdí porque estaba trabajando, he estado ojeando la galería de fotos de los parquecitos en Flickr. Aquí abajo he seleccionado cuatro de los parques que me han llamado más la atención: uno con ruedas para mejor mobilidad, uno típico con bancos, uno con sofás y alfombra que más que un parque parece el salón de casa de alguien, y uno con piscina inflable y sillas de playa (que no era el único, por ejemplo aquí hay otro). Otros parquecillos interesantes que he visto incluyen uno con mini-golf incorporado para entretenerse durante el día, uno hecho a base de periódicos viejos, uno con tienda de campaña incluida para echarse una siesta, uno hecho a base de listines teléfonicos, cajas de cartón y otros materiales reciclados, etc. etc..
Ojalá fuera así todo el año.
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Aunque no he leído el libro (acaba de salir), no quedé demasiado impresionada por la presentación por parte de John Palfrey, co-autor de la obra. Básicamente el libro intenta describir la generación de jóvenes (nacidos después de 1980) que han crecido rodeados de tecnología digital, fotos, música, internet, etc. Al contrario que las generaciones anteriores (los "inmigrantes digitales"), su manera de relacionarse socialmente, de consumir información y en definitiva de ver el mundo ha estado condicionada por los medios digitales. Según su página web, el libro intenta responder a preguntas como: ¿Qué significa la identidad para los jóvenes que tienen docenas de perfiles y avatars en internet? ¿Tenemos que preocuparnos por las cuestiones de privacidad - o es la privacidad siquiera una cuestión para los nativos digitales? ¿Cuál es el impacto de internet sobre la capacidad y el aprendizaje? ¿A qué va a atenerse esta generación -socialmente, profesionalmente y psicológicamente?.
Y no es que todas estas preguntas no sean interesantes, pero el libro está orientado a los padres y profesores de estas generaciones de nativos digitales, y en concreto de los países ricos. Mi impresión es que el libro quiere abarcar mucho pero acaba quedándose en lo que los autores mejor conocen: las clases medias y altas de Estados Unidos y Europa con acceso a internet en casa y un entorno propicio. Durante la presentación John Palfrey dijo que durante la investigación del libro habían conducido entrevistas en varios países y que también habían traído a Estados Unidos un grupo de jóvenes de todo el mundo. A pesar de eso, cuando alguien del público preguntó sobre la brecha digital ya no en el mundo sino dentro de Estados Unidos mismo entre clases, las respuestas de Palfrey no hicieron sino reforzar mi impresión de elitismo del libro..
Quizás el problema principal del libro sea que, como dijo Palfrey, intenta responder a las preocupaciones típicos de los padres americanos de clase media tales como:.
1. Los niños responden todos igual a internet, es decir, ellos lo entienden y nosotros (los padres) no..
2. Internet estimula la maldad de los niños (por ejemplo, casos de acoso a compañeros de clase a través de webs sociales)..
3. Los niños están en peligro al utilizar interent (véase, casos de pedófilos que contactan con menores a través de webs sociales)..
4. Los nativos digitales son niños más tontos que las anteriores generaciones, porque no leen, se enganchan a los videojuegos, etc..
Y si bien estoy de acuerdo con los argumentos que Palfrey dio en contra de estos supuestos (que el libro expande, claro está), sigo pensando que al libro le falta profundidad y amplitud en la investigación, y centrarse más en la brecha digital.
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Así que ahora cada semana (los miércoles) recibo una caja con una selección de frutas y verduras de temporada que va cambiando con cada entrega. Cada semana van actualizando la lista de cosas que mandan, así si hay algo que no te gusta les llamas y lo cambias tranquilamente. Después de tanto comprar las frutas y verduras sosas en los supermercados, a menudo envasadas en unidades de dos (con bandeja y plástico encima), no sabéis la ilusión que me hizo recibir la primera caja con todas las cosas al punto y con mucho más sabor. Además, como aquí en California hay tantos tipos de frutas y verduras diferentes, muchos de los cuales jamás había visto, me lo estoy pasando pipa buscando recetas para las cosas que me van llegando..
Pero vamos a ver como ejemplo la primera entrega, que recibí la semana pasada y que fotografié en exclusiva para vosotros..
1. Gombos: originaria de África, no la había comido desde que estaba en el Congo. Se usa sobretodo en sopas por su consistencia un tanto gelatinosa, y también con salsas picantes -me encanta..
2. Albahaca fresca: deliciosa con ensalada de tomate y aceitunas negras (y también con mozzarella):.
3. Col china (aquí llamada bok choy). Sin demasiado sabor, como las acelgas, pero muy sana..
4. Melón verde: aunque no lo parezca es muy dulce, de sabor parecido al melón cantaloupe que se come en Francia..
5. Tomates de la variedad que aquí llaman heirloom que no son cultivares (genéticamente homogéneos por su selección artificial). Simplemente deliciosos..
6. Uvas carmesí (las llaman así) sin pepitas, perfectas para comerlas como caramelos..
7. Pimientos dulces de la variedad llamada cuernos de toro (creo que son italianos)..
8. Tomates cherry..
9. Berenjena..
10. Rúcola: muy buena mezclada con los tomates cherry y con una vinagreta.
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Así que por primera vez colgué un par de banderas catalanas de la ventana (aquí no hay balcones), y por la noche fui a cenar con un pequeño grupo de catalanes en San Francisco al restaurante exclusivamente catalánde la ciudad, llamado B44. Aunque ninguno de los camareros o trabajadores del restaurante (todos mexicanos) sabían nada del día nacional de Cataluña, les hizo ilusión saberlo y se ofrecieron a colgar la bandera que teníamos encima de la mesa..
La comida resultó ser mejor de lo que esperábamos (para la mayoría de nosotros era la primera vez allí), y la carta de vinos y cavas catalanes estaba bien surtida. Comimos varios platos en miniatura como entrantes, tales como sepia rellena, escalivada o xató, y arroces y fideuás como platos principales. Y de postre, no podía faltar la crema catalana y el mel i mató.
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Cuando entramos a visitar el ayuntamiento se estaba celebrando una boda entre una pareja lesbiana de mediana edad luciendo elegantes vestidos de fiesta, a la que siguió una larga sesión de fotos por las glamurosas escaleras. A los pocos minutos empezó una segunda boda entre otra pareja de lesbianas aún mayores que las primeras, vestidas de manera más sencilla pero igualmente radiantes -como cualquier persona el día de su boda. Durante todo el rato que duraron las dos bodas mi amiga se quedó inmóvil observando en silencio la escena sin perderse detalle, como en trance. Al salir a la calle simplemente dijo "es la primera vez que veo algo así". Cuando le pregunté a qué se refería contestó que jamás había visto una pareja lesbiana "normal y corriente" hacer algo tan mundano como casarse y hacerse fotos familiares. Entonces me di cuenta de lo importante que es la visibilidad de la diversidad en la vida cotidiana para superar prejuicios. Quizás en España otro gallo cantaría si la gente supiera que su vecina, su doctora, su profesora de inglés o la policía del barrio son lesbianas..
No recuerdo muy bien si la primera vez que estuve en San Francisco me fijé especialmente en la visibilidad de las parejas lesbianas en la calle, pero sí que recuerdo una cierta sorpresa las primeras veces que oí a dependientas, camareras o mujeres casi desconocidas mencionar a sus novias en la conversación como si tal cosa. Y recuerdo haber pensado en lo poco habitual que son este tipo de comentarios en España. Aunque la visibilidad de los hombres gays se está normalizando lentamente, mi impresión es que la de las chicas es del todo excepcional..
Hace unos días me enteré a través del blog de Olga del triste fallecimiento de Del Martin, una mujer de 87 años que compartió su vida con otra mujer llamada Pyllis Lyon de 84. Vivieron juntas como pareja durante 55 años, pero hasta hace un par de meses no consiguieron casarse legalmente ya que hasta entonces no se había aprobado la ley de matrimonios del mismo sexo. En muchos sentidos fueron unas auténticas pioneras de la causa gay en general, y de la causa lesbiana en particular..
Al haber luchado toda su vida por los derechos de la comunidad gay, y supongo que también por su avanzada edad, el alcalde las escogió simbólicamente para ser las primeras en casarse en California delante de toda la prensa (como muestra la foto de aquí abajo, tomada durante su boda de junio). Pero yo creo que también las escogió a ellas y no a una pareja de hombres por esa invisibilidad de la que hablaba antes, para demostrar al mundo que las lesbianas existen y que no tienen nada que ver con los estereotipos populares. Ojalá mujeres como ellas siguieran su ejemplo no sólo en Estados Unidos sino también en España, que ya va siendo hora de dejar de esconderse.
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Quería oír a John Francis porque había leído algo en algún blog sobre la charla que dio en la última conferencia TED en Monterrey y su historia me había impresionado. Efectivamente no me decepcionó, aunque se notaba que seguramente había dado la misma charla miles de veces y había perdido un tanto su frescor. Y es que no es fácil condensar un cuarto de siglo de experiencias intensas en unos pocos minutos, o en unos pocos párrafos como voy a hacer a continuación..
Durante los años 1960s, como hippy que era, John Francis se mudó de su Philadelphia natal a California, a un pueblo a unas 2 horas al norte de San Francisco. En 1971, fue testigo de un enorme derrame de petróleo en la bahía de San Francisco, cuyos daños ecológicos le hicieron consciente de lo nocivo que es el uso de gasolina. Un año más tarde, el vice-sherif de su pueblo (al que conocía por las frecuentes visitas que le hacía a su plantación personal de maría) falleció repentinamente a los 26 años dejando mujer y dos hijos, así como un brillante futuro profesional. Su muerte le impactó profundamente, como prueba tangible de la fragilidad de la existencia y lo efímero de la felicidad y el éxito. A los pocos días decidió caminar hasta otro pueblo a unos 35 km con su mujer a ver un concierto. Una vez allí le ofrecieron llevarlo de vuelta en coche, pero decidió volver a pie de nuevo. Y así empezó a caminar a todas partes, y un día acabó convirtiéndose en 22 años..
Sin embargo, en un país donde a la gente le gusta tanto ir en coche, Francis se vio envuelto en infinitas discusiones con sus amigos y conocidos justificando su decisión de dejar de tomar vehículos motorizados. Así que en 1973, el día de su 27 cumpleaños, decidió darse un respiro y dejar de hablar. Y se sintió tan a gusto y relajado que, como le pasó con la decisión de ir a pie, casi sin darse cuenta un día se convirtió en nada más ni nada menos que 17 años (¡que se dice rápido!). Dijo que lo primero que aprendió al dejar de hablar sobre si mismo: durante todos esos años no había estado escuchando a la gente. Sólo había escuchado lo justo para imaginarse lo que la otra persona iba a decir e inmediatamente empezar a pensar en lo que iba a decir él, en un afán por demostrar lo listo que era o lo mucho que sabía. Eso le entristeció, al pensar en todas las oportunidades perdidas de escuchar y aprender que había malgastado..
Después de pasar largas temporadas caminando por el país y en contacto con la naturaleza, Francis fue interesándose más y más por el medio ambiente, y un buen día decidió ir a la universidad. Se presentó a una universidad en Oregón y pidió ser admitido a pesar de no hablar, y sorprendentemente lo aceptaron. Más tarde hizo algo parecido en una universidad de Montana para estudiar un máster y, a pesar de que no tenía un duro en el bolsillo le aceptaron también (dijo que por aquél entonces había repetido muy a menudo el gesto de mostrar hacia afuera los bosillos vacíos)..
Mientras era estudiante de posgrado dio clases en la universidad con gestos y, aunque al principio los estudiantes se mostraron poco receptivos, al cabo de poco sus clases tuvieron mucho éxito. A veces incluso interpretaban que había dicho cosas en las que él no había pensado, cosa que le hizo aprender mucho de sus alumnos. Si un profesor no aprende mientras enseña, dijo, es que no está enseñando bien..
Unos años más tarde decidió ir aún más allá académicamente y fue a solicitar una plaza de doctorado en la universidad de Wisconsin, donde su gesto de los bolsillos vacíos volvió a funcionar. Decidió especializarse en derrames de petróleo, que fue el tema de su tesis doctoral, a pesar de una cierta oposición de sus profesores que no le veían interés al tema. Sin embargo, en marzo de 1989, muy poco después de que acabara su tesis, ocurrió un enorme derrame en Alaska conocido como Exxon Valdez, considerado como uno de los peores desastres ecológicos de la historia. Como él era el único académico a nivel doctoral estudiando el tema, su trabajo obtuvo un reconocimiento considerable..
En 1990 asistió a los actos del Día de la Tierra en Washington con sus padres y en un momento dado le salieron las palabras "gracias por venir", que le sonaron tan raras que tuvo que girarse para ver quién las había dicho. En ese momento decidió volver a hablar ya que pensó que su trabajo sería más efectivo si volvía a hablar, ya no tenía sentido seguir en silencio. El silencio había sido una oportunidad para aprender no un fin en si mismo, ni tampoco una manera de apartarse del mundo..
Después de volver a hablar fue nombrado Embajador de buena voluntad para el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, y el departamento de costas de los Estados Unidos le ofreció un trabajo para ayudarles a escribir regulaciones sobre derrames de petróleo. Como seguía sin tomar vehículos motorizados fue en bicicleta y tuvieron que esperar dos meses a que se incorporara al puesto..
Después de ese trabajo decidió caminar por América del Sur, y un buen día caminando por Venezuela tuvo una epifanía. Se dio cuenta de que rechazando el transporte motorizado había creado una prisión en la que se encontraba atrapado, y necesitaba escapar. Cuando se subió a un autobús en la frontera le pareció oír el ruido de cada pieza del motor bajo sus pies, como si de un concierto mecánico se tratara..
Ahora John Francis tiene 62 años y sigue viviendo en su pueblo al norte de San Francisco y empieza cada mañana con una larga caminata, pero conduce un coche híbrido que le regaló la productora que ha comprado los derechos de su libro (Planet Walker, Caminante del planeta) para convertirlo en película. Además hace años fundó una ONG llamada Planet Walk para promover la educación medioambiental, y da montones de charlas sobre medio ambiente y sobre sus experiencias por todo el país..
Después de la charla hubo un turno de preguntas, dos de las cuales me parecieron particularmente interesantes: una señora le preguntó si durante todos esos años caminando en solitario y sin hablar con nadie no le invadió la soledad, y él dijo que escribía y pintaba cada día en su diario. Además, desde el principio aprendió a tocar el banjo y con la música comunicaba sus emociones (al final de la charla tocó una canción compuesta por él con su fiel banjo que le ha acompañado durante tantos años). También le preguntaron si no pensaba que perdió oportunidades de cambiar las actitudes y conciencias de la gente que conoció por el hecho de no hablar, y si se arrepentía de esa decisión, y él dijo que uno sólo tiene la obligación moral de cambiarse a sí mismo.
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El huracán Gustav se formó hace casi una semana, el 25 de agosto, en el Caribe y hasta ahora ha dejado 86 muertos tras su paso por Haití, la República Dominicana y Jamaica. Después de pasar por Cuba, se prevee que llegue a Luisiana durante las primeras horas de mañana lunes, por lo que las autoridades de Nueva Orleans ordenaron la evacuación de la ciudad para evitar que se repita el desastre de hace tres años con el huracán Katrina. Esta mañana 1'9 millones de personas han abandonado ya Nueva Orleans, una ciudad que es particularmente vulnerable por su ubicación, bajo el nivel del mar y protegida por diques que tuvieron que reconstruirse después del Katrina..
Para seguir el flujo de información que va intensificándose en internet con el avance del huracán hacia Estados Unidos, Andy Carvin ha creado una página llamada Gustav Information Center (Centro de Información del Gustav) donde se van recopilando todo tipo de datos tanto de medios tradicionales como medios ciudadanos: noticias, mapas, alertas de Twitter, fotos, vídeos, tablones de anuncios pidiendo voluntarios y ayuda, foros de discusión, etc. La página también tiene una cuenta de Twitter, GustavFeed, que va agregando enlaces a distintos tipos de información sobre el huracán..
Además de todo esto, también se ha creado un wiki parecido al que se creó para el Katrina, para recopilar no sólo información sino sobretodo recursos prácticos para el desastre que se avecina: contactos de agencias de asistencia humanitaria donde donar dinero, teléfonos de emergencia para las víctimas y familiares, información sanitaria y sobre evacuaciones, ofertas de ayuda de todo tipo (psicosocial, mano de obra, alojamiento, etc)..
Hace un par de semanas comentaba la utilidad de Twitter como mecanismo de alarma, y obviamente en este caso se está usando al máximo. Además de las miles de personas individuales que están usando Twitter para intercambiar información práctica (como puede verse al hacer una simple búsqueda), también hay una cuenta (GustavAlerts) que manda las notificaciones del Centro Nacional de Huracanes de los EUA y de otros organismos oficiales..
Sólo cabe esperar que todos estos esfuerzos y este gran flujo de información sirvan de ayuda a la gente de las zonas afectadas..
Actualización 01/09: El blog Laughing Squid ha recopilado unos cuantos enlaces más a blogs y agregadores de información sobre el huracán Gustav.
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Aunque hay ejemplos de mapas híbridos interesantes a montones, uno que me ha llamado la atención estos días que vi en Afromusing, es el de las instalaciones solares en San Francisco. San Francisco Solar Map es una web creada por el departamento para el medio ambiente de San Francisco que permite a los usuarios ver exactamente donde y cuantos paneles solares se encuentran en las casas de la ciudad. Además te permite introducir tu dirección y te dice cuanta superficie de tejado tiene tu casa y el tamaño de unos potenciales paneles solares, con una estimación de su coste de instalación. La web también contiene testimonios de residentes de la ciudad que han instalado los paneles, disipando el mito de que San Francisco tiene demasiada niebla para la energía solar, o sobre el ruido o les engorros que algunos piensan que los paneles solares conllevan..
Me parece un buen ejemplo de una herramienta tecnológica usada para promocionar el uso de la energía renovable, facilitando a la gente tomar una decisión bien informada sobre la instalación de paneles solares en su casa. En una sociedad donde competir con el vecino y las apariencias son tan importantes, un mapa que muestra cuanta gente ya se ha instalado paneles solares cerca de donde uno vive es una manera interesante de acabar de dar un empujoncito a los indecisos con pasta en el bolsillo. Aunque según parece, San Francisco aprobó hace poco unas ayudas de entre 3.000 y 6.000 dólares por residencia que decida instalar paneles, y los comercios hasta 10.000 dólares.