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Como sólo estuve apenas un día en Oʻahu no me dio tiempo a visitar el museo de Pearl Harbor, que junto con el surf es la mayor atracción del estado de Hawái. Tan sólo vi Honolulu, que es una gran ciudad con rascacielos y edificios oficiales, y también montones de centros comerciales y tiendas de todo tipo llenas de turistas (sobretodo japoneses) déjandose la pasta. Me alojé en el albergue de la red HI en Waikīkī, que curiosamente a pesar de ser un albergue y de encontrarse en el epicentro turístico de la marcha, fue donde dormí mejor de todo el viaje (los gallos matutinos tuvieron algo que ver con la falta de sueño en otros lares). Por lo tanto donde pasé casi todo mi tiempo en Oʻahu fue la playa..
Aunque en cierta manera Waikīkī es como la imaginaba, me decepcionó un poco. Supongo que pensé que una playa tan famosa mundialmente y que incluso dio nombre a una marca de camisetas en Francia que fue extremadamente popular durante mi adolescencia, debía tener algo especial. Pero la verdad es que no tiene nada del otro mundo ni a nivel estético (aquí abajo tenéis una foto) ni de prestaciones. Toda la fama le viene por el surf, ya que según me dijeron en ciertos momentos del año tiene olas enormes que no pueden compararse con ningún otro lugar. Por cierto, ¿sabiáis que el surf lo inventaron los hawaianos? Yo no, pero viendo las olas no me extrañó..
Yo le recomendaría ir a la isla de Oʻahu a los que les gusten los complejos turísticos y las vacaciones con marcha, con mucha oferta de restaurantes, bares y hoteles, y en definitiva con mucho ambiente turistil. En cambio a los que les vayan más los lugares tranquilos y con más naturaleza y actividades al aire libre, que vayan a Kauaʻi. Y los que quieran un poco de cada cosa, que se dirijan hacia Maui. De la isla grande de Hawái, desgraciadamente, no tengo referencias..
Para que juzguéis por vosotros mismos, he empezado a colgar fotos. De momento podéis echarle un vistazo a las de Maui.
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Además de la tranquilidad, Kauaʻi tiene otros grandes atractivos para mí mayores que los de las otras islas principales: el cañón de Waimea y la costa de Nā Pali. Tan sólo por estos dos parques, ya vale la pena ir hasta Hawái, aunque haya que caminar bastante (sobretodo en el segundo caso). No en vano, en la isla de Kaua'i se han rodado escenas de varias películas exóticas, como Indiana Jones en busca del arca perdidad, Parque Jurásico o Seis días y siete noches. En cuánto pueda colgaré fotos..
Y por si todo esto no bastara, Kauaʻi aún tiene otra particularidad más: una población de gallináceos salvajes (es un decir) que superan con creces la población humana de la isla. Corretean a su aire por todas partes: al borde de la carretera, en los aparcamientos, en los campos de golf, en los jardines de las casas y los hoteles, en las playas y en los lugares turísticos. ¡Incluso al borde del cañón de Waimea! Si al pasear por cualquier sendero ves un arbusto que se mueve, que no cunda el pánico ya que lo más seguro es que no se trate ni de serpientes ni bichos raros, sino de una simple gallina..
Todo esto, como es de imaginar, tiene la consecuencia nada agradable de ser despertado cada mañana a horas intempestivas por los cacareos de los gallos vagabundos de turno. Y es que todo lo bueno parece tener su reverso, y en el caso de Kaua'i son los gallináceos descontrolados..
Durante toda mi estancia en Kauaʻi estuve preguntándome de donde habían salido todos esos gallos y gallinas callejeros, si pertenecían a alguien o qué comían, hasta que consulté a la gran Wikipedia y me enteré de hay dos teorías para explicar la extraña profusión de estas aves: una dice que un gran huracán que tuvo lugar en 1992 destrozó una granja de pollos dejándolos libres y se esparcieron por toda la isla; la otra dice que fueron los trabajadores de las plantaciones de azúcar que los trajeron a finales del siglo XVIII para criarlos como comida y a lo largo de los años algunos se liberaron y multiplicaron. Sea como fuere, hoy Kauaʻi es un gran corral y no la isla perfecta que podría ser.
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Una curiosa aplicación práctica de esta ley son los puestos de fruta o souvenirs al borde de la carretera que pueden verse por toda la isla de Maui. Incluso mi guía turística habla de ellos como elementos típicos y característicos de la isla. Pero más allá de lo monos que puedan ser los puestos o lo buenos y frescos que sean sus productos, su peculiaridad es que no tienen vendedores. Digamos que son self-service: normalmente tienen una hucha o una cajita cerrada con llave donde los clientes deben depositar la cantidad que crean razonable por la cantidad de frutas que se llevan. Así, mientras el propietario del puesto está en la playa o tomándose una siesta, el negocio funciona por si sólo. Ojalá todo fuera tan fácil en la vida..
Si bien los puestos de frutas autosuficientes son de lo más pintoresco, en Hawái observé otra aplicación no tan positiva de la ley del mínimo esfuerzo. En la mayoría de restaurantes de gama barata todos los platos, cubiertos y vasos son de plástico o porespan, que no son reciclables. Eso a pesar de tener carteles por todas las islas de que está prohibido dejar desperdicios en el suelo y que se multará a los que lo hagan. Y yo me pregunto, en islas pequeñas como éstas, ¿qué hacen con tanta basura que generan?
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El hawaiano es una lengua polinesia que se escribe con un alfabeto latino que desarrollaron los misioneros durante los 1820. Tiene tan sólo 8 consonantes -H, K, L, M, N, P, W- y 5 vocales. Una de sus particularidades es la okina, que es una especie de pausa en medio de algunas palabras (una oclusión glotal). Por ejemplo, en hawaiano el nombre de las islas se escribe Hawaiʻi, donde el apóstrofe es la okina que marca una pausa. La longitud de las vocales se marca por medio de un macrón o tilde plana, llamado kahakō..
Curiosidades: la palabra que da nombre a la omnipotente Wikipedia, wiki, es una palabra hawaiana que significa rápido, derivada del inglés quick; la palabra más larga en hawaiano es la que designa a un pez típico de las islas, Humuhumunukunukuapuaʻa..
-ʻae: sí.
-aloha: palabra multi-uso que significa amor, hola y adiós.
-aikane: amigo.
-āina: tierra.
-akua: bueno.
-ʻaʻole: no.
-ʻanuenue: arcoiris.
-ʻapōpō: mañana.
-hālau: escuela.
-hale: casa, edificio.
-hauʻoli: felicidades.
-hauʻoli makahiki hou: feliz año nuevo.
-hauʻoli lā hanau: feliz cumpleaños.
-honi: beso.
-honi kaʻua wikiwiki: bésame rápido.
-hula: baile hawaiano.
-ipo: cariño.
-kamaaina: nativo.
-kāne: hombre.
-kéia lā: hoy.
-keiki: niño.
-lā/limu: sol.
-lani: cielo.
-lolo: tonto.
-mahalo: gracias.
-mana: el poder divino que los hawaianos creen que habita todas las cosas y criaturas.
-manuwahi: gratis.
-malihini: extranjero.
-mauna: montaña.
-moana: océano.
-nani: bonito.
-nui: grande.
-ohana: familia.
-ʻono: delicioso.
-pilikia: problema.
-waha: boca.
-wahine: mujer
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Cada año, las ballenas rorcuales nadan casi 5000 quilómetros desde Alaska hasta Hawái para pasar el invierno más calentitas (tontas no son), para dar a luz a sus bebés y amamantarlos. Y como están ya acostumbradas a la expectación que generan entre los turistas, se las puede ver desde bastante cerca, ya sea desde el mar en uno de los múltiples paquetes turísticos, o desde las carreteras que vorean la costa. Los mejores lugares para verlas son los pasajes entre las distintas islas, sobretodo en la parte oeste de Maui que es donde las vi yo..
Y no sé si es por satisfacer al público o por qué, a las ballenas les gusta hacer piruetas fuera del agua, o sacar sólo las aletas como saludando (una o las dos como aplaudiendo). La ballena que vi le estaba enseñando a su ballenato unos cuantos saltitos y resultó de lo más entretenido, aunque tan pequeñín parecía un pescado más y no una ballena..
Consejo para los que quieran dedicarse a avistar ballenas algún día: se las ve enseguida desde lejos por los chorros de agua que lanzan al respirar, como surtidores en medio del mar.
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Hoy en día la cultura hawaiana es una mezcla de elementos polinesios, asiáticos y norteamericanos. Esto se nota en, por ejemplo, la gastronomía. En Hawái pueden encontrarse restaurantes chinos, japoneses, tailandeses, americanos, europeos y demás. Y en los restaurantes hawaianos se pueden degustar platos con influencias de todo tipo, sobretodo asiáticas..
Una de las especialidades de la cocina hawaiana es el plate lunch, pa mea 'ai en hawaiano, que es una bandeja con pequeñas raciones de varias cosas. Tiene su origen en las plantaciones de caña de azúcar, que tenían trabajadores de varios países. Cada uno se llevaba su desayuno de casa: los japoneses, ternera teriyaki con arroz y verduras en vinagre; los filipinos, adobo o guisado de cerdo o pollo; los chinos, fideos de arroz con verduras llamados chow funn; los coreanos, kalbi (costillas marinadas); y finalmente los hawaianos traían lau lau (carne envuelta en hojas de taro o kī hecha al vapor) o puaʻa kālua, cerdo asado en un horno bajo tierra llamado imu. Como es lógico, al ver a sus compañeros comer platos desconocidos día tras día, a los trabajadores les entró curiosidad y empezaron a compartir sus desayunos, creando así esta curiosa bandeja típica de la comida hawaiana de hoy. Normalmente se sirve con arroz, alimento base importado a Hawái también por los inmigrantes asiáticos, y ensalada de pasta y mayonesa..
Otros platos típicos hawaianos que he probado, o más bien elementos del plate lunch, ya que no creo que se coman solos, son el poke y el poi. El poke es una especie de pequeña ensalada hecha a base de trocitos de pescado crudo en forma de cubitos (el que probé era de salmón) mezclados con trocitos de cebolla, tomate y pimiento, aderezado con aceite de sésamo y/o de soja. El poi es una especie de pasta de taro que se usa como salsa. Para los que les hayan entrado ganas de saber más sobre la cocina hawaiana, en la Wikipedia en español hay un par de platos típicos más, pero como siempre en la versión en inglés hay muchos más y con algunas fotos.
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Aunque este es tan sólo mi segundo día en Hawaii y ni siquiera he ido a la playa aún, mi primera impresión ha sido un poco extraña. El paisaje es totalmente típico de isla del Pacífico (como la parte de Polinesia de Port Aventura, para entendernos), no iba a ser de otra manera, y por lo tanto bien diferente de cualquier lugar en los Estados Unidos. Sin embargo, hay también cosas típicas americanas: la mitad de la población local es americana (blanca), las señales de tráfico son idénticas a las del resto de los Estados Unidos, todo se paga con dólares, los supermercados son los mismos, etc. Y bueno, está todo lleno de turistas americanos con shorts, gorras y coches de alquiler descapotables por todas partes (Hawaii es un poco la Canarias de España, a nivel turístico). Todo esto le da a estas islas una cierta cualidad irreal, como de paraíso artificial..
Una cosa que me sorprendió de Hawaii es lo lejos que está de todo. A pesar de que todo dios en California ha ido alguna vez, el vuelo dura nada más ni nada menos que 6 horas que se hacen interminables, y la diferencia horaria con la costa oeste es de 2 horas (11 con España). Todo esto accentúa aún más la extraña sensación de estar en un decorado, en un lugar paradisíaco y exótico apartado del mundo, pero rodeado de elementos familiares y de las mismas cosas que en el continente.