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Está claro que en otras épocas el racismo (en la publicidad o en cualquier parte) era mucho más abierto que ahora, pero el umbral de lo aceptable socialmente ha cambiado a lo largo de los años, y por eso hoy en día se hace raro ver anuncios como éstos. Supongo que los propietarios de los restaurantes no vieron nada malo en exhibirlos ya que son antiguos y le dan un toque retro a la decoración. Sin embargo, en Estados Unidos ver algo así en lugares públicos sería impensable, ya que causaría un gran revuelo, protestas o incluso denuncias. Con eso no quiero decir que en Estados Unidos haya menos racismo que en Europa, ni mucho menos, pero no se considera aceptable en público..
Más de uno me ha justificado el racismo "más abierto" que hay en países como España diciendo que mejor eso que escoderse detrás de la hipocresía de lo políticamente correcto. Pero si bien es cierto que las convicciones y creencias íntimas de la gente seguramente no van a cambiar porque las leyes lo dicten, o porque no puedan expresarlo públicamente, pienso que los usos llegan a cambiar costumbres y el cambio de costumbres hace cambiar también las mentalidades. Es decir, por el hecho de no poder criticiar a los negros en público una persona racista no va a dejar de serlo, pero la costumbre de no hacerlo poco a poco va a arraigarse y entonces las probabilidades de relacionarse con alguien negro serán mayores, y quizás un día va a darse cuenta de que su manera de pensar ya no es la misma.
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En Brno, por ejemplo, el establecimiento donde me alojé compartía edificio y propiedad con una clínica de cirugía estética. Tendría que haber sospechado algo con el nombre de la pensión (Body, cuerpo en inglés), pero en las fotos de la web se veía tan bien que no le di importancia. Y en verdad estuvo muy bien, pero al compartir la recepción con la clínica y al estar ésta cerrada los fines de semana, me tocó esperar 5 horas a que alguien viniera a darme las llaves de la habitación. Eso sí, podría haberme hecho una liposucción o un agrandamiento de pechos a precio de ganga (y con descuento)..
En Sopron la situación fue parecida, pero en este caso la gestión de la pensión era compartida con una dentista. No podía ser de otra manera, con la cantidad que hay allí. Y bueno, la ciudad está promocionando mucho este gran patrimonio odontológica que tiene, así que no es de extrañar que se les haya ocurrido combinar el alojamiento con el turismo dental..
Cuanto más lo pienso más potencial le veo a las pensiones mutifunciones en nuestro país, dada la escasez inmobiliaria en el centro de la ciudad. En Barcelona, por ejemplo, las posibilidades serían infinitas.
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La atracción principal de la ciudad es el casco antiguo, que a pesar de las guerras ha sobrevido bastante bien al paso del tiempo. Dentro del casco antiguo, la torre medieval en la puerta principal de la muralla ofrece una bonita vista de la ciudad y de las colinas de los alrededores. Cuando fui, al contrario que en la torre del ayuntamiento viejo en Praga, no había nadie más y pude sacar tantas fotos como quise con tranquilidad. Fuera de las murallas del casco antiguo hay también algunos edificios interesantes, como una bonita sinagoga ahora reutilizada para otra cosa y a la fachada de la cual se nota que le arrancaron las estrellas de David. Y es que durante la Segunda Guerra Mundial los aliados nazis húngaros transportaron casi a todos los ciudadanos judíos de Sopron a campos de concentración..
Otro momento crucial en la historia de Sopron fue la desintegración del Imperio Austro-Húngaro, cuando pasó a formar parte de Austria en el tratado de Trianon de 1920 (en el cual Hungría perdió muchísimo territorio). Sin embargo, un año más tarde Sopron votó volver a Hungría en un plebiscito local, cosa que le mereció el título de Civitas Fidelissima (la ciudad más fiel). Sólo por esto, Sopron ya me caía bien antes de ir..
A pesar de estar en Hungría, Sopron es una ciudad bilingüe en la que todos los carteles e indicadores están en húngaro y en alemán, y la presencia germánica se nota por todas partes. Sobretodo en el aspecto comercial: como Hungría sigue siendo más barata que Austria, los vecinos austríacos van de compras o al dentista (fogorvos en húngaro) en Sopron. ¡La ciudad está completamente llena de dentistas! Al principio pensé que los ciudadanos de Sopron debían tener muchas caries, ya que los veía por todas partes, pero enseguida me di cuenta de que la clientela era mayoritariamente austríaca. Basta con poner las palabras "dentista" y "Sopron" o "Hungría" para encontrar cientos de ellos ofreciendo sus servicios (vi uno, por ejemplo, que decía Sopron, la ciudad de los museos y la meca de los pacientes dentales)..
Más fotos de la bonita ciudad de Sopron aquí.
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(Nota: Barack en húngaro significa albaricoque y en estas fotos se refiere a un tipo de pálinka hecho con esta fruta)