¿fuentes, qué fuentes?

06 11 2008
 
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¿Por qué la gran mayoría de los blogs españoles no citan las fuentes de sus fotos y a menudo tampoco las de sus textos? Salvo honrosas excepciones, hace tiempo que vengo observándolo y me parece lamentable. Al principio pensé que era una mala costumbre generalizada en la blogosfera por la facilidad de acceso y copia de todo tipo de documentos, y por la concepción popular de que colgar algo en internet equivale a dominio público. Sin embargo, poco a poco me fui dando cuenta de que esta tendencia es mucho más exagerada en España, incluso en los blogs más serios escritos por periodistas profesionales o los que han recibido todo tipo de premios y reconocimientos. En los blogs más famosos en inglés sería impensable no citar las fuentes, y normalmente citan incluso quién les ha mandado la fuente en cuestión o quién les ha inspirado a escribir sobre algo.

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Un ejemplo que ahora mismo me viene a la cabeza (que no se me ofenda nadie porque son escogidos al azar y hay muchísimos más): esta foto de la BBC de unos zapatos hechos con botellas de plástico, que por cierto usé el año pasado para ilustrar un post sobre reciclaje para el día de la blogacción (Blog Action Day), ha aparecido este año en numerosos blogs para ilustrar la blogacción de este año sobre la pobreza (como por ejemplo éste o éste). Pero sin mencionar para nada la fuente. En el otro extremo del espectro, un ejemplo de lo poco que cuesta hacer una mención de donde hemos visto la foto está en este post de Chris Blattman, un popular bloguero en inglés que escribe sobre economía, cooperación al desarrollo y África entre otras cosas.

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Durante la oleada de violencia en Kenia después de las elecciones me saltó a la vista más de lo normal la falta de fuentes en blogs españoles que hablaban del tema. Era obvio que las fotos de Kenia ilustrando todos esos posts no eran suyas, pero no recuerdo a ninguno que citara la fuente. Un día, con la mosca en la nariz, se me ocurrió dejar un comentario en uno de esos blogs (felicitándole por lo escrito, eso sí) preguntando educadamente por qué no decía de donde había sacado la foto. Recibí una airada respuesta de un lector diciendo algo así como "Uy, qué rigor informativo, Elia. A ver si le vas a hacer pagar el cánon de la propiedad intelectual" (el autor del blog también contestó despés en tono ofendido diciendo que había sido una excepción).

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Pero para mí no se trata de puntillosidad o de remuneración, sino una simple cuestión de modales y etiqueta bloguera. Hoy te cito yo a ti, mañana me citas tu a mí. Además, enlazar trae visitas a través de los trackbacks y demuestra que miras otras cosas más allá de tu propio ombligo.

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Internet ha desvalorizado la fotografía, que ha pasado de ser una obra intelectual a un producto fácilmente reproducible y distribuible. Y es precisamente por eso que citar al autor de las fotos es extremadamente importante en este mundo de mínimo valor monetario, ya que el reconocimiento público es una de las principales ganacias de los fotógrafos. Mucho más en el caso de las fotos con licencia de Creative Commons, ya que el reconocimiento es la única remuneración del fotógrafo.

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Pero me da la sensación de que en España hay una cierta cultura de atribuirse las ideas ajenas y mirarse mucho al ombligo. Sin ir más lejos, a menudo veo artículos supuestamente originales en El País de temática similar a otros aparecidos días antes en el New York Times u otros periódicos extranjeros (y no me refiero a temas de actualidad, sino más de fondo). Los blogs no iban a ser una excepción, y así sigo viendo a diario fotos que no se sabe de donde salen y textos que huelen a refritos de blogs en inglés. En mi opinión, no es más que inseguridad al pensar que si citan a otros van a parecer menos listos o dignos de ser leídos, cuando en realidad es lo contrario.
¿fuentes, qué fuentes?
Foto de octarina8, para la exposición Ombligos de la blogosfera.

Oh hai!

No tengo ni idea de si alguien ha intentado seriamente hacer un equivalente al castellano ni de si en España tendrían éxito, pero aquí en Estados Unidos los lolcats son un auténtico fenónemo de masas. La palabra lolcat es una composición de lol, que son las siglas de "laughing out loud" (algo así como "riéndome a carcajadas") "cat", gato en inglés. Los lolcats son pues imágenes graciosas de gatos con textos de lo que dicen con construcciones raras y siempre llenos de faltas de ortografía. La yuxtaposición de la imagen del gato en una situación in fraganti o divertida junto con el texto mal escrito crean un efecto humorístico adictivo.

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El origen de los lolcats no está del todo claro, pero se popularizaron a gran escala a principios del 2007, en gran parte gracias a una página web llamada I can has cheezburger que cada día recibe miles de visitas. Yo la descubrí hace unos meses y me enganché totalmente. Aunque se trata de un humor un poco tonto, a cualquiera que haya tenido gatos o a quien le gusten los animales les hará gracia. Además, la mayoría de los blogueros o personas que se pasan el día delante del ordenador tienen gatos. Y a los gatos les encantan los lugares calientes, como las lámparas o los ordenadores, y si son gatos caseros que nunca salen a la calle como es el caso de la mayoría de gatos americanos, el potencial para situaciones gatunas graciosas es infinito. Es por eso que en Flickr y en internet en general hay tantas fotos de gatos colgadas por ahí, un auténtico caldo de cultivo para los lolcats. Por eso muchos tienen temática informática, como éste o éste.

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No he visto lolcats en castellano, y dudo que hagan mucha gracia en otras lenguas que no sean el inglés. Quizás porque el orden de las frases y de los verbos es mucho más importante en inglés que en castellano, y la pronunciación de las palabras no coincide demasiado con su ortografía, es mucho más fácil crear titulares cómicos basados en la mala gramática. La gracia de muchos lolcats no se basa tanto en la mala ortografía sino en la cara de póker del gato en cuestión, como por ejemplo éste o éste.

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En fin, está claro que los lolcats son muy difíciles de traducir pero yo cada mañana me parto un buen rato con la entrega diaria de gatitos. Así que el miércoles pasado me hizo ilusión conocer a los fundadores de la ultra-popular I can has cheezburger, Kari Unebasami y Eric Nakagawa, que son nada más ni nada menos que de Hawai. Estuvieron en San Francisco para la publicación de un libro recopilatorio de lolcats, una pieza indispensable para cualquier biblioteca que se precie. Y como no, me lo dedicaron con un "Oh hai".
Oh hai!
Izquierda, cartel señalando la fiesta de presentación del libro de I can has cheezburger; Derecha: un lolcat celebrando con cerveza; Abajo: perro persiguiendo a un lolcat para conseguir un autógrafo.

presentación sobre los nativos digitales

Ayer fui a la presentación del libro Born Digital. Understanding the first generation of digital natives (algo así como "Nacidos digitales. Entendiendo la primera generación de los nativos digitales") en San Francisco en un hotel muy pijo delante de la bahía, organizado por el Berkman Center for Internet & Society de la Universidad de Harvard. El tema del libro me pareció interesante, sobretodo al hablar de las nuevas costumbres de consumo mediático de esta generación de "nativos digitales" y, porque no admitirlo, también tenía curiosidad por ver el ambientillo del Berkman Center, que es el centro de investigación más importante en temas de periodismo ciudadano y de los usos sociales de internet en general.

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Aunque no he leído el libro (acaba de salir), no quedé demasiado impresionada por la presentación por parte de John Palfrey, co-autor de la obra. Básicamente el libro intenta describir la generación de jóvenes (nacidos después de 1980) que han crecido rodeados de tecnología digital, fotos, música, internet, etc. Al contrario que las generaciones anteriores (los "inmigrantes digitales"), su manera de relacionarse socialmente, de consumir información y en definitiva de ver el mundo ha estado condicionada por los medios digitales. Según su página web, el libro intenta responder a preguntas como: ¿Qué significa la identidad para los jóvenes que tienen docenas de perfiles y avatars en internet? ¿Tenemos que preocuparnos por las cuestiones de privacidad - o es la privacidad siquiera una cuestión para los nativos digitales? ¿Cuál es el impacto de internet sobre la capacidad y el aprendizaje? ¿A qué va a atenerse esta generación -socialmente, profesionalmente y psicológicamente?

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Y no es que todas estas preguntas no sean interesantes, pero el libro está orientado a los padres y profesores de estas generaciones de nativos digitales, y en concreto de los países ricos. Mi impresión es que el libro quiere abarcar mucho pero acaba quedándose en lo que los autores mejor conocen: las clases medias y altas de Estados Unidos y Europa con acceso a internet en casa y un entorno propicio. Durante la presentación John Palfrey dijo que durante la investigación del libro habían conducido entrevistas en varios países y que también habían traído a Estados Unidos un grupo de jóvenes de todo el mundo. A pesar de eso, cuando alguien del público preguntó sobre la brecha digital ya no en el mundo sino dentro de Estados Unidos mismo entre clases, las respuestas de Palfrey no hicieron sino reforzar mi impresión de elitismo del libro.

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Quizás el problema principal del libro sea que, como dijo Palfrey, intenta responder a las preocupaciones típicos de los padres americanos de clase media tales como:

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1. Los niños responden todos igual a internet, es decir, ellos lo entienden y nosotros (los padres) no.

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2. Internet estimula la maldad de los niños (por ejemplo, casos de acoso a compañeros de clase a través de webs sociales).

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3. Los niños están en peligro al utilizar interent (véase, casos de pedófilos que contactan con menores a través de webs sociales).

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4. Los nativos digitales son niños más tontos que las anteriores generaciones, porque no leen, se enganchan a los videojuegos, etc.

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Y si bien estoy de acuerdo con los argumentos que Palfrey dio en contra de estos supuestos (que el libro expande, claro está), sigo pensando que al libro le falta profundidad y amplitud en la investigación, y centrarse más en la brecha digital.
presentación sobre los nativos digitales
Izquierda: portada del libro 'Born Digital' durante la presentación en el Hotel Vitale; Derecha: vista del Ferry Building desde la terraza del hotel.

seguimiento del huracán Gustav

30 08 2008
 
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Acabo de encontrar otro ejemplo interesante de los híbridos de Google Maps de los que hablaba ayer: se trata de la previsión del desplazamiento del huracán Gustav para las próximas horas desde Cuba al estado de Luisiana en Estados Unidos (para verlo con todo detalle ir a la web de Ibiseye aquí). Además de varios mapas como éste, el huracán Gustav ha generado una cantidad enorme de tráfico de información en internet con fines prácticos e humanitarios.

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El huracán Gustav se formó hace casi una semana, el 25 de agosto, en el Caribe y hasta ahora ha dejado 86 muertos tras su paso por Haití, la República Dominicana y Jamaica. Después de pasar por Cuba, se prevee que llegue a Luisiana durante las primeras horas de mañana lunes, por lo que las autoridades de Nueva Orleans ordenaron la evacuación de la ciudad para evitar que se repita el desastre de hace tres años con el huracán Katrina. Esta mañana 1'9 millones de personas han abandonado ya Nueva Orleans, una ciudad que es particularmente vulnerable por su ubicación, bajo el nivel del mar y protegida por diques que tuvieron que reconstruirse después del Katrina.

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Para seguir el flujo de información que va intensificándose en internet con el avance del huracán hacia Estados Unidos, Andy Carvin ha creado una página llamada Gustav Information Center (Centro de Información del Gustav) donde se van recopilando todo tipo de datos tanto de medios tradicionales como medios ciudadanos: noticias, mapas, alertas de Twitter, fotos, vídeos, tablones de anuncios pidiendo voluntarios y ayuda, foros de discusión, etc. La página también tiene una cuenta de Twitter, GustavFeed, que va agregando enlaces a distintos tipos de información sobre el huracán.

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Además de todo esto, también se ha creado un wiki parecido al que se creó para el Katrina, para recopilar no sólo información sino sobretodo recursos prácticos para el desastre que se avecina: contactos de agencias de asistencia humanitaria donde donar dinero, teléfonos de emergencia para las víctimas y familiares, información sanitaria y sobre evacuaciones, ofertas de ayuda de todo tipo (psicosocial, mano de obra, alojamiento, etc).

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Hace un par de semanas comentaba la utilidad de Twitter como mecanismo de alarma, y obviamente en este caso se está usando al máximo. Además de las miles de personas individuales que están usando Twitter para intercambiar información práctica (como puede verse al hacer una simple búsqueda), también hay una cuenta (GustavAlerts) que manda las notificaciones del Centro Nacional de Huracanes de los EUA y de otros organismos oficiales.

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Sólo cabe esperar que todos estos esfuerzos y este gran flujo de información sirvan de ayuda a la gente de las zonas afectadas.

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Actualización 01/09: El blog Laughing Squid ha recopilado unos cuantos enlaces más a blogs y agregadores de información sobre el huracán Gustav.
seguimiento del huracán Gustav
Mapa del avance del huracán Gustav de Ibiseye.

mapa solar de san francisco

Durante este último año he visto montones de webs basadas o que incorporaban Google Maps de maneras muy interesantes, algunos simplemente para hacer más atractiva visualmente la situación geográfica de ciertos elementos (como este mapa de los voluntarios que traducen los artículos de Global Voices en varios idiomas y en el cual aparezco en San Francisco) y otros con muchos más iconos, datos y leyendas explicativas ya que tienen carácter de repositorio de información (como el multipremiado Ushahidi).

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Aunque hay ejemplos de mapas híbridos interesantes a montones, uno que me ha llamado la atención estos días que vi en Afromusing, es el de las instalaciones solares en San Francisco. San Francisco Solar Map es una web creada por el departamento para el medio ambiente de San Francisco que permite a los usuarios ver exactamente donde y cuantos paneles solares se encuentran en las casas de la ciudad. Además te permite introducir tu dirección y te dice cuanta superficie de tejado tiene tu casa y el tamaño de unos potenciales paneles solares, con una estimación de su coste de instalación. La web también contiene testimonios de residentes de la ciudad que han instalado los paneles, disipando el mito de que San Francisco tiene demasiada niebla para la energía solar, o sobre el ruido o les engorros que algunos piensan que los paneles solares conllevan.

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Me parece un buen ejemplo de una herramienta tecnológica usada para promocionar el uso de la energía renovable, facilitando a la gente tomar una decisión bien informada sobre la instalación de paneles solares en su casa. En una sociedad donde competir con el vecino y las apariencias son tan importantes, un mapa que muestra cuanta gente ya se ha instalado paneles solares cerca de donde uno vive es una manera interesante de acabar de dar un empujoncito a los indecisos con pasta en el bolsillo. Aunque según parece, San Francisco aprobó hace poco unas ayudas de entre 3.000 y 6.000 dólares por residencia que decida instalar paneles, y los comercios hasta 10.000 dólares.
mapa solar de san francisco
El mapa completo de las instalaciones solares en San Francisco aquí.

el futuro del periodismo: el medio no es lo importante, el contenido sí

15 08 2008
 
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El jueves fui por primera vez al Instituto Italiano de San Francisco, a escuchar una charla sobre periodismo digital de Marco Pratellesi, el director de la versión online del Corriere della Sera, el periódico más leído en Italia. Pero antes de entrar a hablar de la charla en si, me sorprendió que a pesar de que el pobre hombre tenía algunos problemas con el inglés, no fue en italiano como es el caso en los otros Institutos Italianos que conozco (el de Barcelona, el de Praga y el de Sarajevo), así como las charlas en francés del Instituto Francés se hacen en... (suspense)... ¡francés! En fin, que esto sólo pasa en Estados Unidos...

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Pratellesi, en la cuarentena, habló del periodismo digital comparándolo con la prensa escrita tradicional que cada vez tiene más problemas para sobrevivir. Empezó explicando que hace unos 15 años que es periodista, originalmente especializado en historias de corrupción y juicios, y que ahora es el director de la versión online de Corriere della Sera. Explicó que esta web nación en 1995, aunque por esa época se trataba de una página sencillita con una selección de los artículos de la versión en papel. Ahora es un medio digital en toda regla con su propio equipo y que que publica sus propios artículos, muchos de los cuales después se publican en la versión en papel pero no necesariamente, y que además tiene vídeos propios y varios blogs (como el suyo propio, que se llama Mediablog).

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Después de esta pequeña introducción sobre su trabajo, se metió de lleno en el debate que hace tiempo que dura sobre el futuro de la prensa escrita, que para muchos tiene los días contados. Dijo que aunque los periódicos necesitan culpar a alguien de su crisis, lo cierto es que las ventas de periódicos empezaron a descender a principios de los años 1990, antes de que la popularidad de internet se generalizara. Pero si los nuevos medios digitales no son los culpables de la crisis, entonces ¿cuáles son sus causas? Para él, el contenido es lo que de verdad importa en prensa, y no el márqueting ni lo interesantes que son los coleccionables que regalan los domingos (estoy totalmente de acuerdo). Con los canales de noticias de 24 horas y internet, la prensa ha perdido la inmediatez, la capacidad de ser los primeros en informar de algo.

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Por lo tanto, dice Pratellesi, la clave de la supervivencia de la prensa pasa por otro tipo de periodismo que no está basado en la última hora: el peridismo de la calle. Es decir, peridismo de investigación de primera mano, libre de la dependencia de las agencias de noticias que crea tanta repetición y similitudes entre medios. Además, dice, los periodistas necesitan tener múltiples talentos para adaptarse a la nueva era multimediática que estamos viviendo. No sólo deben saber escribir bien, sino también hacer fotos, usar el photoshop, grabar vídeos, gestionar clips de audio, etc.

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Para él el problema de los nuevos medios no es el soporte digital, que es obviamente más barato e inmediato que la prensa, sino la capacidad para estar en contacto con los lectores y ofrecerles lo que quieren con la máxima calidad. Sin embargo, cuando en la sesión de preguntas del final le pregunté si la calidad y el periodismo de investigación original es tan importante, por qué la mayoría de periódicos del mundo recortaron hace años su plantilla de corresponsales en el extranjero y ahora siguen despidiendo a más periodistas (el San Francisco Chronicle acaba de despedir a 150), no supo muy bien qué contestarme. Diplomáticamente vino a decir que los directores de la mayoría de los periódicos siguen siendo unos fósiles que aún no se han dado cuenta de lo que tienen que hacer para sobrevivir.

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Me pareció muy curioso el hecho de que durante toda la charla y el turno de preguntas apuntó a las grandes dificultades a las que se enfrenta actualmente la prensa en papel y comentó las tendencias que tiene que seguir para sobrevivir, pero en ningún momento cuestionó esa supervivencia. Habló de la transformación del periodismo y la necesidad de una creciente integración entre los medios digitales y la prensa, pero en todo momento asumiendo que la prensa en papel tal y como la hemos conocido hasta ahora no va a desaparecer. Simplemente dijo que los periódicos van a ser mucho más delgados, con muy poquitos artículos y más en profundidad, ya que la gente no tiene tiempo de leerlo todo.

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Aquí en Estados Unidos el debate sobre el futuro del periodismo tradicional no es nada nuevo. Hace tiempo que tanto en las facultades de periodismo como en las conferencias sobre el tema cada vez son más los que dan por sentado que la prensa en papel va a desaparecer en pocos años y en lugar de resistirnos o lamentarnos tenemos que mirar hacia adelante constructivamente, a pesar de la reticencia de unos pocos. Y yo me inclino también por esta postura de aceptar que la prensa en papel está a punto de convertirse en una curiosidad del pasado, como lo fueron otras cosas que ya hemos dejado de usar.

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Según Pratellesi las nuevas generaciones están mucho más abiertas a la substitución del papel por los nuevos medios medios y los nuevos soportes, porque en este mundo él se siente como un inmigrante mientras que su hija de 15 años es una nativa. Pero cuanto más leo sobre el tema más me doy cuenta que la edad no tiene nada que ver, sino las ganas de pensar en un nuevo paradigma. También había gente que se aferraba a la peseta y ahora están encantados con el euro, sobretodo con la ventaja del cambio respecto al dólar.
el futuro del periodismo: el medio no es lo importante, el contenido sí
Marco Pratellesi, el director de la versión online del Corriere de la Sera, el periódico más leído en Italia, el viernes en San Francisco.

Twitter como mecanismo de alarma

14 08 2008
 
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Hace unos 5 meses que empecé a usar el sistema de micro-blogueo Twitter, con grandes dosis de escepticismo. Y sigue pareciéndome bastante infumable y prescindible la mayor parte del tiempo, pero en casos puntuales una herramienta muy útil, tal y como comenté cuando la antorcha olímpica pasó por San Francisco y la gente usó Twitter para compartir información sobre su cambiante recorrido.

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Aunque varias de las personas a las que sigo se empeñan en contarme cosas banales que no me interesan para nada (como lo que han comido, la música que están escuchando, el tiempo que hace o el sueño que tienen), la verdad es que cada vez le estoy viendo más potencial y utilidades interesantes al Twitter. Por ejemplo, hay varios medios que te mandan las noticias de último minuto que les van llegando para ser el primero en enterarte de las cosas que pasan por el mundo (yo por ejemplo sigo a la BBC). Y hace pocos días, el sistema de metro de la Bahía de San Francisco, el Bart, también se hizo una cuenta en Twitter desde la que mandan promociones para conciertos u otros eventos si vas en Bart, o responden a tus preguntas sobre el transporte en la ciudad.

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Sin embargo, el mayor potencial de Twitter y lo que lo hace una herramienta realmente interesante es la capacidad de retransmitir en tiempo real cosas que están pasando. Este año han habido varios ejemplos de terremotos retransmitidos por usuarios de Twitter presentes en la escena, y que informaron antes que ningún medio tradicional. En mayo pasó con el terremoto en la provincia china de Sichuan, y hace un par de semanas volvió a pasar con otro terremoto en el sur de California. Cuando hay un desastre, la gente quiere noticias inmediatamente, y los mensajes de Twitter son instantáneos para cualquiera que tenga un teléfono móvil.

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Los ejemplos del uso creciente de Twitter para situaciones de emergencia tales como terremotos son cada vez más numerosos, pero también para emergencias personales para pedir ayuda. Como por ejemplo un caso del que los usuarios de Twitter y la blogosfera fueron testimonios ayer: un popular bloguero chino llamado Zhou Shuguang, conocido como Zuola, fue visitado por la policía olímpica y llevado a un pueblo con instrucciones de no volver a Beijing, hechos que retransmitió a través de su cuenta de Twitter (en chino). Al final la sangre no llegó al río, pero este arresto blogueado en directo captó la atención de infinidad de medios y blogs de todo el mundo como un ejemplo más de la falta de libertad de expresión que se vive en China incluso durante un gran acontecimiento internacional como son los Juegos Olímpicos.
Twitter como mecanismo de alarma
Captura de pantalla de la cuenta de Twitter del bloguero chino Zuola, que retransmitió su arresto en directo.

spot.us: periodismo financiado por los lectores

Ayer fui a un BarCamp (una "desconferencia" en la que los participantes crean el contenido, y normalmente sobre temas relacionados con internet) sobre medios sociales. Como se trata de un tipo de conferencia en la que el programa está abierto a lo que se les ocurra a los presentes, hasta llegar allí no sabía muy bien de qué iba a tratar. En la web de coordinación no había demasiada información, sólo esto:
Para toda la gente interesada en los medios sociales. Si eres un bloguero, haces podcasts, gestionas una comunidad, trabajas en márqueting online, en desarrollo de páginas web, en tecnología, te gusta Facebook o eres un adicto a los medios sociales, este evento es para ti.

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Resultó ser una conferencia bastante más orientada al márqueting de lo que me habría gustado, y con demasiada gente hambrienta de contactos para sus startups (empresas de internet que intentan lanzar). Pero entre la paja siempre se encuentra algo bueno, y para mí la sesión que hizo que el desplazamiento valiera la pena fue la de David Cohn, conocido en la blogosfera como Digidave. Básicamente explicó el proyecto en el que ha estado trabajando últimamente gracias a una beca de la Fundación Knight (que también apoya económicamente a Global Voices, por cierto) y que va a lanzar en otoño.

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El proyecto se llama Spot.Us y pretende ser un nuevo tipo de medio online en el que la comunidad paga a los periodistas que escriben los artículos. Es decir, un periodista o persona cualquiera que decida escribir sobre algo ofrece su historia a su comunidad mediante el tablón de anuncios de la página. Entonces los miembros de esta comunidad, es decir la gente a la que le pueda interesar la historia, donan dinero si quieren que la historia vea la luz. Con ese dinero el periodista en cuestión hace el trabajo de investiagación y escribe la historia, cuya veracidad será comprobada por une ditor de Spot.Us. Entonces los medios tradicionales pueden pagar por los derechos exclusivos de esta historia (y en ese caso se devolverá el dinero a los que contribuyeron a la colecta, sino entendí mal), o se publica gratis en medios diversos (con licencia Creative Commons).

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La idea me pareció interesante porque es la primera vez que he oído algo así, y creedme que leo muchos blogs y webs periodísticas. Hace poco leí un artículo en El País (visto vía Periodismo Ciudadano) que hablaba de un sistema que ha puesto en marcha el grupo Gawker que controla varias webs súper-populares en Estados Unidos: el pay per click, o pago por visita. Es decir, la empresa pagará a los blogueros y autores de artículos de manera proporcional al número de visitas que sus escritos reciban. Me parece un sistema interesante, pero que no deja de ser una variante del sistema de pago de los medios tradicionales en el que el medio paga al periodista. Premiar el éxito de los artículos lo único que hace es premiar a los temas polémicos o de los cuales ya se está hablando en todas partes. En cambio la idea de Spot.Us me parece innovadora no sólo porque no hay un mandamás deciendo qué se publica y por lo tanto qué se paga, sino que lo decide la comunidad, es decir los lectores. Además, Spot.Us no decide lo que van a cobrar los periodistas, sino que ellos mismos ponen un precio a su trabajo y la gente decide si la historia merece la pena ser leída o no.

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Hay infinidad de historias que los grandes medios tradicionales, o incluso los medios ciudadanos, porque hay historias que requieren una cantidad considerable de tiempo o dinero (o ambos). Por ejemplo, una de las primeras historias que alguien ha ofrecido cubrir a través de Spot.Us y que está ya recaudando dinero es comprobar todos los datos y números que se van a usar en los materiales de campaña en San Francisco (es decir, entre principios de septiembre y el 4 de Noviembre).

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Como David Cohn mismo admitió durante su presentación, aún hay muchos aspectos prácticos de su idea que hay que solucionar o pulir, por eso ahora mismo se encuentra en período de pruebas para detectar problemas. A parte del periodista que se ha ofrecido a hacer el seguimiento de la campaña, hay otra historia en proceso sobre fábricas de ethanol como biocarburante en California. Y David está contando las experiencias en el blog de Spot.Us, contando lo bueno y lo malo del proceso.

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Personalmente el principal problema que le veo a este modelo es su sostenibilidad, que me parece que es también la preocupación de David ya que justamente su motivación para este proyecto es ofrecer una alternativa sostenible a los medios tradicionales que cada vez lo son menos, económicamente hablando. Si hay muchas ofertas de artículos, ¿van a recibir todos financiación por la comunidad? ¿No va a quedar saturada la gente con tantas demandas de donaciones? ¿Cómo se va a asegurar de manera efectiva que los artículos resultantes no decepcionen a los donantes? Y lo que es más importante, ¿cómo evitar que historias importantes e intersantes, pero desconocidas por el público atraigan la atención para recibir fondos y no sean descartadas?

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Voy a seguir Spot.Us con curiosidad esperando que funcione a más gran escala. Quien sabe, quizás el modelo se extienda a los medios tradicionales.
spot.us: periodismo financiado por los lectores
David Cohen explicando su proyecto de periodismo comunitario Spot.Us a los asistentes al Social Media Camp de ayer.

uso de Twitter para la caza a la antorcha

Después de meses de resistencia, al igual que me pasó con Facebook, acabé por ceder a la presión social de este microcosmos tecnófilo que es la región de San Francisco y hace unas tres semanas decidí probar Twitter (un servicio de microblogueo, frases cortas tipo SMS sobre lo que estás haciendo, leyendo, etc. que se pueden mandar desde el ordenador o el móvil). Si en internet hay ya montones de blogs de diarrea verbal sin ningún interés, constantes mensajitos con más de lo mismo ya me parecía el súmmum del ruido digital. Y sobretodo para alguien que ya tiene un blog para expresarse, no le veía ninguna utilidad minimamente inteligente.

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Sigo pensando que Twitter es un servicio superfluo, pero que en casos puntuales puede ser una herramienta muy interesante e incluso útil. Como ayer durante la gincana de la antorcha olímpica por San Francisco, que nadie sabía donde estaba. A uno de los grupos organizadores de la manifestación de protesta pro-Tíbet, se le ocurrió usar Twitter (SFTorch) para ir recopilando información y rumores de última hora sobre el recorrido de la antorcha. Además, también abrieron una web donde retransmitieron en directo imágenes del recorrido de la elusiva antorcha, y ahora están recopilando fotos de todo aquel que se las envíe.

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El experimento resultó bastante eficaz para la caza a la antorcha, y aunque al principo llegaban constantemente mensajes confusos y contradictorios, al final la información en Twitter consiguió guiar a la gente a los lugares adecuados después de pulular durante horas sin rumbo fijo por la ciudad cual gallinas sin cabeza.

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Cuando hay cualquier festival o acontecimiento importante en San Francisco (como la llegada de la antorcha), la ciudad entera sale a la calle dispuesta a fotografiarlo y a bloguearlo todo con detalle, que aquí uno no es nadie sin un blog. Pero, claro está, cada fotógrafo/bloguero va a lo suyo por su cuenta, sin ningún tipo de coordinación con los miles de otros fotógrafos/blogueros que le van a dar cobertura en la red al mismo evento.

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En ese sentido, el periodismo ciudadano y los medios ciudadanos les llevan una clara desventaja a los medios tradicionales, la cual se puso en evidencia ayer durante el caos de la antorcha. Periódicos como el San Francisco Chronicle tenían a docenas de periodistas y becarios o asistentes por toda la ciudad, la mayoría motorizados, coordinándose entre ellos y a su vez recibiendo información de la redacción central. Los miles de blogueros, sin embargo, corrían por todas partes al azar como un enjambre de abejas despistadas. Excepto unos cuantos que compartieron información a través de la cuenta de Twitter de la antorcha y lograron maximizar los recursos individuales en lugar de ir cada uno por su lado como periodistas de la competencia. Y aun así, durante varias horas por más intercambio de SMS, twitteos o imágenes en directo que se hicieran, la información estuvo simplemente ausente, ya que las mentiras a la vieja usanza de las autoridades fueron más efectivas que toda la tecnología del mundo.

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Después de la experiencia de ayer vi más claro que nunca que el éxito de los medios ciudadanos debe pasar por la colaboración entre individuos para poder estar al mismo nivel de calidad y cobertura que los medios tradicionales que disponen de más recursos. Es necesario un esfuerzo colectivo en el que no hay lugar para las divas de la blogosfera. Y debe ser un esfuerzo en el que no sólamente se intercambie información sino que también se investigue y se cree esta misma información a patita, desde la calle, porque el contenido no sale de la nada. Para mí los blogs que simplemente amplifican contenido ya existente no son periodismo ciudadano, sino los que además añaden su propio contenido.

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Y para los que quieran ver imágenes de las manifestaciones pro-Tíbet de los últimos dos días y la jornada antorchil de ayer, aquí encontraran una galería de fotos.
uso de Twitter para la caza a la antorcha
Página de Twitter creada para compartir información sobre el paradero de la antorcha ayer en San Francisco.

activismo con un click del ratón

19 03 2008
 
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Hace algunos meses sucumbí a la presión de las invitaciones de los amigos y me apunté a Facebook, a pesar de no verle mucha utilidad (a parte de perder el tiempo). Enseguida me llegaron más invitaciones, para unirme a distintas causas creadas en la comunidad, desde "acabemos con el cáncer de mama" hasta "salvemos a los gorilas", pasando por "eliminemos las bolsas de plástico" o "salvemos al planeta". Sin duda alguna, "salvar" es el verbo más común en estas causas de Facebook. Al principio me resistí a apuntarme a ninguna, por un lado por no verle la utilidad a añadir mi nombre a una lista de gente, y también por banalizar tragedias o problemas serios que ocurren en el mundo.

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Al final me acabé apuntando a algunas de las causas a las que me invitaron pensando que quizás sí que servirían para algo, que de todas formas estaba de acuerdo con lo que defendían y que además "no me cuesta nada, sólo un click". Supongo que así piensan la mayoría de los usuarios de Facebook que se apuntan a las causas, la idea de que algo que a mí me cuesta tan poco, a otro le puede resultar de gran ayuda.

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Y precisamente de todo eso habla un artículo que acabo de leer en Businessweek titulado Clica aquí para salvar Darfur (en inglés). Habla de lo fácil que es con las nuevas herramientas sociales como Facebook dar a conocer causas lejanas y hacer que la gente firme peticiones, además de conseguir recolectar dinero a través de pequeñas donaciones de los usuarios simplemente clicando un botón de Paypal. Sin embargo, esta facilidad crea también una sensación de poco compromiso o seriedad por parte de los "activistas online", ya que estas acciones requieren un esfuerzo mínimo. Dice el artículo:
Las herramientas ayudan a los organizadores online a explotar los nuevos recursos para donar, pero aumentan el umbral de lo que es necesario para ser tomado en serio. Como cualquiera puede abogar por una causa desde una página web, firmar una petición online, o reenviar un formulario por email a un senador con un simple click en un botón, estas acciones han empezado a tener menos peso para los que tienen poder político, dicen los activistas. Como resultado de ello, los organizadores de campaña tienen que asegurarse de que las grandes cantidades de gente que recogen por internet hacen más de lo mínimo para que cuenten. Además, tienen que asegurarse también de que los que se movilizan mandan un mensaje claro, unificado a las autoridades, y no una cacofonía de puntos de vista discordantes. "Es más fácil crear un movimiento, pero es un poco más difícil organizar el movimiento", dice Sarosh Syed, director de communicaciones online para SaveDarfur.

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Un día hablé de la moda de las causas africanas, moda que herramientas como Facebook no han hecho más que alimentar. Pero tal y como apunta el artículo de Businessweek, la popularización de estas causas ha creado un tipo de activismo a medio gas, poco implicado e informado sobre la causa en cuestión. Y es que quizás estas herramientas hayan contribuido a recaudar más donaciones para ayudar a una cierta causa, pero ¿realmente han provocado un cambio de conciencias, realmente han hecho que la gente se interese más por los problemas lejanos? Y, tal como comenté en el debate sobre "Salvar a África", estas donaciones ¿van a servir realmente de mucho si no se atajan también las causas estructurales de la pobreza o de los conflictos, o al menos se intentan comprender?

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Parece que estas campañas en Facebook u otras redes sociales se dejan encegar demasiado por la posibilidad de alcanzar a miles de personas y recaudar fondos sin esfuerzo, y no analizan el impacto real de la campaña o lo que es verdaderamente necesario para revertir una situación de injusticia. Pueden resultar útiles para recaudar dinero en situaciones de emergencia, en las que haga falta mandar ayuda humanitaria de inmediato, pero para otros problemas más complejos y a largo plazo (como el famoso conflicto en Darfur) creo que lo que hace falta es otro tipo de implicación más profunda. Un tipo de implicación que empieza por el interés verdadero y que es tan fácil como leerse un par de libros, por ejemplo.

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Actualización: Leo en DigiActive una anécdota ilustrativa de la ineficacia de Facebook para movilizar gente. Un estudiante de Michigan intentó organizar una manifestación en el campus de su universidad a través de Facebook, y en la página del evento se registraron 230 personas diciendo que irían y otras 350 diciendo que quizás. Al final sólo se presentaron unas 20. Ejem.
activismo con un click del ratón
Las causas con más miembros en Facebook en la categoría internacional, que tiene más de 7600 causas registradas.
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