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Cuando os confesaba mi pasión por los panqueques acabada de descubrir os decía que aún no había descifrado la receta en sistema métrico, cosa que ya resolví rápidamente gracias a las dotes científico-culinarias de mi talentosa media mandarina. La referencia en el blog de Marcoiris de los brunch que se pega los domingos, con panqueques incluidos, me hizo recordar que os debía la receta. Así que ahí va:.
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250ml de leche.
130g de harina.
30g de azúcar.
10-12g de levadura.
un pellizco de sal.
45ml de aceite vegetal (de girasol, por ejemplo).
1 huevo.
un poquito de mantequilla.
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Se mezcla la harian y la levadura, y después la leche, el huevo y el aceite. Los ingredientes líquidos deben irse añadiendo poco a poco, mientras se va mezclando la masa con una espátula..
En una sartén anti-adherente derretiremos un poquito de mantequilla. Cuando la sartén esté caliente echaremos un chorro de masa a la que daremos una forma circular. Girar cuando esté doradita y repetir la operación. Normalmente salen entre 6 y 10 panqueques bien regordetes, dependiendo del tamaño claro..
¡Que aproveche! (ya me contaréis, no miro a nadie...)
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Mi última aventura culinaria es extremadamente sencilla pero larga y laboriosa. De momento ya he cosechado varias alabanzas y a mí que no soy muy dada a desayunar cosas dulces, me está haciendo cambiar de costumbres durante estos días: se trata de mermelada de naranja casera. Claro que la hice al estilo inglés, que es un tanto amarga, y por lo tanto es la única mermelada que no me resulta empalagosa..
Jamás había intentado hacer ningún tipo de mermelada, pero el fin de semana pasado de visita a la campiña nortecaliforniana vi un campo de naranjos llenos de naranjas maduras que se estaban cayendo y pudriendo en tierra, ya que según parece la temporada de recolección ya pasó. El panorama me dio pena y decidí recoger cuantas naranjas pude haciendo un atadijo con mi jersey. Después no supe qué hacer con tantas naranjas, así que busqué recetas con naranja en la web del canal de televisión Food Network al que me he enganchado cuando voy al gimnasio. Y de allí salió la idea de la mermelada de naranja..
Pues bien, lo único que hace falta para 8 naranjas medianas es agua, azúcar y un limón. Y una hora y media de tiempo como mínimo. Ahí va..
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Se cortan las ocho naranjas a rodajas finas y éstas se cortan en cuatro. Se meten en una olla alta de gran tamaño (como la de la foto) y se les añade la piel de un limón rallada y el zumo del limón en cuestión, además de un litro de agua. Luego se pone la olla a fuego alto hasta que hierva, aproximadamente unos 10 minutos. Cuando hierva se baja el fuego dejando que vaya cociéndose a fuego lento, removiendo a menudo con una espátula, hasta que las naranjas estén blandas (aproximadamente unos 40 minutos)..
Cuando la fruta esté blanda, subir el fuego hasta que el líquido vuelva a hervir. Entonces añadiremos un kilo de azúcar a la olla e iremos removiendo la mezcla sin cesar durante unos 20 minutos o más, hasta que adquiera un color más oscuro y se vuelva más espesa. Para comprobar si espesa, habremos puesto un plato en el congelador una media hora antes, al que echaremos un poquito de la mezcla y lo inclinaremos. Si el líquido resbala lentamente, la mermelada está lista..
Con esta receta obtendremos cuatro botes de aproximadamente 400 gramos cada uno, y si queremos que la mermelada se conserve varios meses tendremos que usar botes especiales para envasar con tapa hermética que tendremos que hacer hervir o meter en el horno para eliminar cualquier tipo de gérmen. Si es para consumo más inmediato pueden usarse botes reciclados con tapa normal..
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Si se quiere la mermelada un poco más amarga, se le puede echar menos azúcar. La receta que yo usé pedía un kilo y cuarto de azúcar y yo lo ajusté a sólo un kilo para que no fuera tan dulce. También se le puede echar un poco menos de agua para que quede más espesa, ya que a mí me quedó muy líquida (aunque deliciosa, eso sí).
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1/4 de litro de agua.
125 gramos de harina.
100 gramos de mantequilla.
4 huevos pequeños.
un poquito de sal.
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Se mezcla el agua fría con la mantequilla cortada a trocitos y un pellizco de sal en un cazo que pondremos al fuego. Lo iremos removiendo a fuego lento con un batidor hasta que los dos ingredientes queden fundidos, pero sin que lleguen a hervir. Cuando esté a punto de hervir, les echaremos la harina, toda a la vez, y la mezclaremos con una espátula hasta que quede una masa despegada del cazo. En ese momento quitaremos el cazo del fuego..
Entonces añadiremos dos huevos y mezclaremos la masa hasta que quede homogénea, y luego añadiremos los dos huevos restantes y repetiremos la operación. Una vez tengamos la masa lista, prepararemos una sartén con más o menos un litro de aceite (por ejemplo de girasol). Cuando esté caliente, pero no mucho para que los buñuelos no se frían demasiado rápido y queden crudos de dentro, echaremos bolitas de masa. Las bolitas pueden hacerse con una cuchara, pero para que queden bien redonditas (sin cola) se puede utilizar una manga de pastelero de plástico que venden en los supermercados. No olvidéis que los hueves tienen que ser pequeños, porque si son demasiado grandes la masa saldrá demasiado líquida y habrá que añadirle hariana después para hacerla más espesa y poder hacer bolitas para freír..
Una vez tengamos los buñuelos fritos, los rebozaremos en azúcar en un bol. Y ñam ñam ñam.
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Hermelín es la marca de un queso checo tipo Camembert pero en miniatura y mucho más barato, y nakládaný significa marinado. La receta es muy sencilla, pero como pasa con todas las recetas sencillas, cada a la que le pregunté detalles sobres su preparación me dio instrucciones ligeramente distintas. Y supongo que cada uno tiene su ingrediente secreto que le da su toque único. En los dos años y medios que pasé en Praga seguramente probé cientos de nakládaný Hermelín, cada uno con sus matices y personalidad propia. Mis favoritos absolutos eran el de U Černého vola i el de U vystřelenýho oka (de donde aún conservo una camiseta bien castiza)..
En fin, el otro día, cuatro años desde la última que probé un nakládaný Hermelín en Praga, me entró la vena nostálgica y me decidí a hacer una serie de cuatro en casa. Obviamente, en lugar de quesos Hermelín tuve que usar una marca americana tipo Camembert cuya etiqueta lo definía como breakfast cheese (queso de desayuno). La receta, un tanto improvisada, fue la siguiente:.
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-Se abren los quesos longitudinalmente..
-Se espolvorea la parte interior de los quesos con pimentón dulce, con un poco de pimienta negra y con rodajas de ajo y cebolla (si puede ser, cebolla roja, que es más dulce)..
-Se cierran los quesos y se sujetan las dos mitades con palillos..
-En un tarro grande de cristal se van poniendo pimientos verdes y rojos (según disponibilidad), quesos, más pimientos, granos de pimienta sin moler, trozos de ajo y rodajas de cebolla. También se pueden añadir un par de hojas de laurel..
-Se rellena el bote con aceite y se deja reposar fuera de la nevera (a menos que haga mucho calor) durante un mínimo de 2 días y un máximo de una semana. Cuánto más tiempo se dejen los quesos en el bote, más macerados y picantes estarán..
A pesar de usar sucedáneos del auténtico Hermelín y de la improvisación, el resultado fue todo un éxito y acompañó la mar de bien una cerveza checa que encontré en el supermercado. Es tan fácil de hacer que vale la pena probarlo, sobretodo a los que les guste el queso y el ajo tanto como a mí (y la cervez, como no)..
Buen provecho o, como dirían en checo, ¡dobrou chuť!