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Vuelvo a estar en San Francisco en mi apartamento de ladrillo rojo del 1909, también pintado de paredes rojas en el salón. Pero por pocos días ya que en menos de dos semanas me espera otro largo viaje (y más divertidos controles de fronteras) a Sudáfrica donde me han invitado a una conferencia sobre periodismo digital..
Y vuelvo a disfrutar del arte callejero, del ambiente internetero (incluso en el arte callejero) y de los tropecientos mil restaurantes que ofrece la ciudad. Lo único que no disfruto ya es la enormidad de la distancia, no tan sólo física sino horaria y mental que hay hasta aquí. Aunque ayer tuve la ocasión de conocer a dos tuiteros catalanes muy majetes con los que me lo pasé muy bien pontificando sobre la vida americana y la muerte de la prensa escrita.
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Esta vez, por ejemplo, me llamó la atención una exposición de un centenar de máscaras de un artesano de la tribu Igbo de Nigeria llamado Ugbozo Ozooha-Aga of Obiama y que fueron recopiladas en 1945. Esto me recuerda que un día de estos tendré que hablar de mi propia colección de máscaras congoleñas compradas en el mercadillo de artesanía de Kinshasa, seguramente copias baratas de máscaras conocidas pero que me encantan.
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Nunca me han gustado los secamanos de aire, especialmente los viejos que hacen un ruido infernal y te secan las manos en varios minutos que se hacen eternos. En Estados Unidos apenas me los encuentro nunca en los servicios públicos, casi siempre hay toallitas de papel (que tampoco me gustan por la basura que generan). Pero tengo que decir que este cacharrito me impresionó, y según su página web, sólo usa un 80% menos de electricidad que los otros.
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Después de ver la película y de descubrir el papel de San Franciso en Star Trek, me fui a San Google y encontré esta maravillosa página que detalla la historia de la ciudad en la serie y todas sus apariciones incluyendo algunas fotos como ésta de aquí abajo. Por si alguien es fan de la serie, o simplemente le gusta rastrear los escenarios de las películas, me pareció de lo más curioso detectar la ubicación de algunas fotos y leer sobre la historia futura de San Francisco. Por ejemplo, me hizo gracia enterarme de que en la misma ciudad que en 1945 se firmó la Carta de las Naciones Unidas, en 2161 se firmó la carta fundacional de la Federación Unida de los Planetas, o que en 2286 el almirante Kirk viajó a través del tiempo hasta 1986 para recuperar dos ballenas de Sausalito..
Ya sé a qué serie me voy a enganchar después de acabar la última temporada de The Wire hace un par de días...
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Durante uno de los paseos turísticos a los que me he dedicado estos días, nos entretuvimos fotografiando un callejón que está totalmente cubierto de murales de varios artistas. El callejón, que está en el barrio bohemio de la Misión, se llama Clarion y es realmente impresionante. Uno de los murales recogía un poema de Daisy Zamora, una escritora nicaragüense que desconocía, tanto en el idioma original como en traducción al inglés y al árabe. Me pareció precioso y me dejó pensativa un rato:Cuando regresemos a nuestra antigua tierra.
que nunca conocimos.
y platiquemos de todas esas cosas.
que nunca han sucedido.
caminaremos llevando de la mano niños.
que nunca han existido.
escucharemos sus voces y viviremos.
esa vida de la que tanto hablamos.
y nunca hemos vivido
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Más fotos del callejón de los murales aquí.
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Bay to Breakers, que hasta el 1963 se llamó Cross-City Race (algo así como la carrera que cruza la ciudad) se inició en plena época de reconstrucción de la ciudad después del gran terremoto del 1906 que había arrasado gran parte de la ciudad. Eso la convierte en la carrera más antigua celebrada cada año, y además en el 1986 entro en el libro Guinness como también la más grande ya que ese año alcanzó los 110.000 participantes. Ayer no hubo tantos, se estima que unos 65.000 aunque siempre es difícil de calcular ya que la mitad de la gente no se inscribe de manera oficial sino que simplemente caminan el recorrido de la carrera disfrazados con cerveza en mano..
Como en cualquier festival o acontecimiento de este tipo en San Francisco, los disfraces son de lo más divertidos y la ropa brilla por su ausencia. Algunos de los participantes incluso corren en pelota picada. Y es que por Dios, como les gusta a los sanfranciscanos quitarse la ropa a la mínima oportunidad (tal y como podéis ver en esta foto o ésta). Además, la música no falta ya que a lo largo del recorrido de la carrera se instalan grupos de músico que tocan en vivo, discjockeys o simplemente vecinos con altavoces. Todo esto teniendo en cuenta que la carrera empieza a las 8 de la mañana..
Por alguna razón en todos los festivales siempre abundan las mariposas y las abejas, así como los modelitos retro tipo tenistas con raquetas de madera y calcetines blancos hasta la rodilla. Sin embargo, según parece en Bay to Breakers hay algunos disfraces clásicos que se repiten cada año, como por ejemplo grupos de Busca a Wally (aquí llamado Waldo) y grupos de Elvis. Otro clásico son los salmones nadando a contracorriente, es decir, que corren desde la línea de salida hasta la de llegada (podéis ver un par de fotos que les saqué aquí y aquí)..
Además de los clásicos imperecederos, cada año hay algún personaje de película que ese año acapara popularidad (como Borat hace un par de años) o algún tema de actualidad que inspira muchos disfraces. Pues este año le ha tocado a la fiebre porcina, que al ser un tanto abstracto, ha resultado bastante creativo y variado (aunque la mayoría optaron por la vía sencilla simplemente con morros de cerdito). Otros disfraces que me han hecho mucha gracia han sido el de dos edificios emblemáticos de San Francisco, un perfil de Facebook, el de un estropajo de ducha. Incluso había un grupo bastante grande con banderas españolas disfrazados supuestamente de San Fermines, pero no llevaban ni toro ni hablaban español (aunque sí bebían vino en bota de piel)..
Como nota final sólo comentar que, oh sorpresa, los ganadores de la carrera fueron africanos tanto en la categoría masculina (keniata) como en la femenina (etíope), así como 10 de los 20 primeros puestos..
Álbum de fotos completo de todo el cachondeo aquí.
También hace falta un pueblo entero para mantener a los adultos en el buen camino
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La frase hace referencia a una conocida frase americana, que la mitología popular dice que originalmente es un proverbio africano, que dice:Hace falta un pueblo entero para educar a un solo niño
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O en inglés: it takes a village to raise a child..
Cada vez tengo más ganas de conocer al propietario de la gasolinera...
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La foto de aquí abajo es de Barack de visita por el popularísimo Dolores Park, que tiene una vista espectacular de la San Francisco y que los fines de semana se convierte en una auténtica playa urbana. La serie de fotos completa de la visita de Barack por el barrio de la Misión, de Ryan Roser, puede verse aquí. Y mi serie de posts sobre la Obamanía de estos últimos meses, puede visitarse aquí, así como mi álbum de fotos de carteles y demás muestras de apoyo a Obama vistas por San Francisco.
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Las pistas que me caen más cerca de casa son un auténtico lujo, y no sólo porque como ya he dicho son totalmente gratis y están en perfecto estado, sino porque se encuentran en la cima de la colina de Russian Hill. Para los que no lo sepan, Russian Hill es uno de los barrios más pijos y más bonitos de San Francisco, con las típicas casitas victorianas que hemos visto en tantas películas. Pues bien, en la misma esquina donde la calle Lombard se convierte en un zig-zag que los turistas adoran, delante de una parada de tranvía antiguo, hay un parque elevado donde las pistas de Alice Marble miran majestuasmente a la bahía..
Según me dice la Wikipedia, Alice Marble (1913-1990) fue la primera jugadora de la historia en ganar los abiertos de Estados Unidos y Gran Bretaña (Wimbledon) en el mismo año, tanto en las categorías individuales, dobles y mixtas. Una campeona de verdad, vamos. Y las pistas, tal y como podéis ver aquí abajo, también son de premio. Mientras juegas puedes ver por un lado Alcatraz, y por el otro el puente del Golden Gate. Impresionante.