.
.
El que más me gustó de todos, que vi en uno de los puntos más concurridos de la ciudad, fue el de abajo a la izquierda. Dice Tourist Pollution Zone (Zona de contaminación turística) debajo de un dibujito de una señora turista tachada con una raya roja de prohibición, como una señal de tráfico. Genial..
El de la derecha, en cambio, no sé si tiene que ver con el turismo o no. Más bien me parece un grito revolucionario llamando a las masas a salir de su aborregamiento. Despierta Italia, dice, con unos dibujitos que sugieren que los italianos no se enteran de nada..
Los dos me encantan y me parecen muy adecuados para Venecia, aunque también lo serían para Barcelona. Sin embargo, allí no he visto ninguno de los dos (si alguien ha visto algo parecido que me lo mande).
.
Un complemento de esos momentos agobiantes son los montones de basura en cada esquina de los puntos turísticos. Claramente el número de papeleras y contenedores en la ciudad de Venecia es insuficiente (o el número de visitantes es excesivo, depende de como se mire). O quizás es que todo el personal que recoge las basuras durante el año estaba de vacaciones y por eso se apilaban montones en cada esquina. Creo que no vi ni uno que no estuviera completamente cubierto de envoltorios de cómida rápida o botellas de bebidad varias..
En esos momentos recomiendo escaparse rápidamente de la zona de peligro, buscar una heladería y zamparse un delicioso gelato o buscar un supermercado y atiborrarse de prosciutto y mozzarella de búfala. O simplemente escaparse un rato al hotel a disfrutar del aire acondicionado tomando una siesta mientras toda Italia hace lo mismo.
.
Sin embargo, como ya había estado en Venecia otras veces y ya había visitado los lugares más turísticos de la ciudad (museos, la plaza de San Marco, el puente de Rialto, etc.), decidí tomármelo con calma y simplemente disfrutar de la comida y helados italianos, y de la calma chicha del país y la gente. Me alojé pues en la isla de Giudecca en lugar de la isla principal, y evité las calles que más recomiendan las guías de viajes durante los largos paseos fotográficos que me tomé por la ciudad..
Y sorprendentemente me encontré con muchas zonas de Venecia tranquilísimas, a pesar de ser mitad de agosto. Y más sorprendente aún fue constatar que la mitad de Venecia está de vacaciones durante el mes de Agosto, con lo que montones de tiendas y restaurantes están cerrados, aunque se supone que es el mes más concurrido del año. Aunque no sé de que me sorprengo, eso también pasa en Barcelona, donde a mi vuelta de Venecia el día 16 de agosto no hubo manera de encontrar una panadería que no estuviera de vacaciones para comprar una barra de pan..
Me da la sensación que ciudades como Venecia o Barcelona han llegado a tal punto de saturación turística que en agosto los lugareños que pueden huyen. Total, el resto del año se forran igual.
.
No sé muy bien cómo era el Mediterráneo en el pasado, al menos no de primera mano. Pero de lo que sí estoy segura es de que no se parecía en nada a la Croacia de hoy. Ni las playas de cemento, ni la mala conservación de muchos monumentos, ni el paisaje de la costa plagado de piñas de apartamentos de construcción barata, ni el trato de la gente en las zonas turísticas, ni ninguna otra cosa me recuerdan a mí a la vaga idea del Antiguo Mediterráneo que tengo..
Y que conste que a pesar de que aunque haber visitado la costa en temporada alta me ha resultado francamente cargante, y a pesar de todas mis críticas recientes, Croacia es un país que me encanta, que tiene muchísimo que ofrecer al viajero y que me sigue pareciendo un destino muy recomendable. Lo que no me gusta ni pizca es la política turística que han llevado las autoridades, promocionando básicamente un turismo playeril nada sostenible y haciendo grandes campañas sobre su patrimonio cultural pero sin invertir apenas en conservarlo, olvidando a otras regiones de Croacia aparte de la costa..
Me parece que Croacia ha intentado vender una imagen de autenticidad mediterránea a la Europa Occidental siempre sedienta de destinos con sol buenos, bonitos y baratos, confundiendo esta autenticidad con la falta de desarrollo de infraestructuras para recibir a todas estas manadas de turistas de baja calidad, y con la falta de información y conservación de sus monumentos. En mi opinión, enseguida se nota que venden gato por liebre cuando a lo largo y ancho del país se encuentran tantos ejemplos de monumentos y lugares históricos que se caen en pedazos (salvo honrosas excepciones), demostrando que lo único que en realidad ofrecen al visitante es su mar y su sol. Y tampoco a un precio más económico que otros destinos de mar y sol europeos clásicos como pueden ser Grecia, Italia o España..
Y yo me pregunto, aunque Croacia es un país que aun se está recuperando de la guerra y las transiciones son siempre lentas, no sería mejor informar un poco más a los potenciales turistas de la historia y la diversidad que ofrece Croacia, promocionar todas las regiones y apostar por una imagen de país normalizado plenamente europeo, y que tiene mucho más que playas baratas?
.
Como podéis ver, hay sobretodo dos motivos que se van repitiendo, aparte del clásico de todos los lugares playeros de chicas casi en bolas: los delfines (o el delfín, que quizás es uno sólo el que aparece en todas las postales), y los perros dálmatas. Aunque no tengo ni idea del por qué de los delfines, ya que no conozco a nadie que haya visto a ninguno en Croacia (aunque supongo que alguno habrá), parece que los perros dálmatas sean más apropiados (dálmata = de Dalmacia). Sin embargo, tras leer un poquito por ahí, resulta que los perros dálmatas de dálmatas tienen poco. Hay varias teorías sobre su orígen, pero en todo caso lo que parece claro es que no viene de Dalmacia..
Ah, y los abueletes campestres en boina también se llevan bastante, aunque están mucho por detras de los delfines o perros dálmatas. ¿Quizás si los sacaran en bañador tendrían más éxito?
.
Obviamente, esa novedad visual es cada día más difícil. Desde que fui a Dubrovnik por primera vez en 2005 la he visto sin cesar en la tele y en todo tipo de publicaciones, contínuamente salen nuevas guías de viajes sobre Croacia en varios idiomas, y cualquier oportunidad es buena para recomendar una visita a la perla del Adriático. Sin ir más lejos, hace unos días ojée el libro Bluelist del 2006 de Lonely Planet, que es una especie de recopilación de los mejores destinos turísticos del año desde distintos puntos de vista, y Dubrovnik (así como Croacia en general) aparecía como el próximo destino de moda en Europa. O hace un par de semanas vi que hablaban de ella en el suplemento El Viajero de El País. Definitivamente, a Dubrovnik le queda ya bien poco de lugar por descubrir (más aún desde la reciente inauguración de la línea directa desde Barcelona de Clickair)..
Aunque hace dos años se veían ya bastantes autobuses turísticos y grupos organizados, esta vez me he quedado patidifusa con las enormes masas de gente que se abarrotaban cada mañana a la entrada de la ciudad vieja. Un casco antiguo como el de Dubrovnik, con poco más de 2 km cuadrados de (muy bien aprovechada) superfície, solo puede acoger a un número limitado de turistas, sobretodo teniendo en cuenta que está enmurallado. Después de haber criticado varias veces el turismo masivo no voy a refunfuñar más sobre el tema. Pero está claro que en un sitio como Dubrovnik las cuentas no salen. Y si no mirad la escena de la foto de aquí abajo que tomé hace un par de días en la entrada principal de la ciudad vieja, que es uno de los tres únicos accesos al interior. Aunque yo me reí un rato escuchando los comentarios de los distintos grupos de turistas, que parecían auténticas caricaturas de sus países de orígen, no creo que ellos se lo pasaran muy bien apretujados en el portal sin poder entrar ni salir durante bastante rato, seguramente sintiéndose como ganado más que en ningún otro momento de sus vacaciones..
No quiero ni pensar como será esto durante la temporada alta, en julio y agosto..
Por cierto, para los que no les importe ver fotos de Dubrovnik antes de ir, acabo de colgar una selección de las fotos que he hecho de la ciudad durante estos días.
.
Craso error. Con la proliferación de cámaras fotográficas y de vídeo, lo más probable es que sean fotografiados y filmados varios miles de veces mientras están de vacaciones, debido a la alta densidad de cámaras en las zonas turísticas. Quizás se dirán a sí mismos que no importa ya que esos otros turistas son de países distintos al suyo y van a repetir el argumento de que nadie que conozcan los verá. Pero puede que esos turistas que los han fotografiado tengan blogs (como una servidora) o que cuelguen las fotos en sitios como Flickr o Kodak Gallery, y puede que acaben viéndo sus modelitos rídiculos en la red en menos que canta un gallo..
Moraleja: no hay que ir de vacaciones con ropa que uno no se pondría en su propia ciudad, ni hacer cosas que uno no haría en su propia casa. Hoy en día, hasta las paredes tienen ojos (y hasta los barrenderos tienen blog).
.
Al contrario que en Barcelona, en Figueres es fácil evitar los turistas ya que se concentran en el Museo Dalí, y inmediatamente se desplazan a las playas de la costa. Hacía bastantes años que no lo visitaba y ya no recordaba lo engorroso que es pasearse por las galerías inundadas por grupos de estudiantes o de jubilados que llegan en grandes autocares turísticos. No en vano es el segundo más visitado de España después del Prado. Tampoco recordaba lo cara que es la entrada (9 euros del ala) ni la escasez de cuadros famosos que quedan en el museo. A pesar de que desde la última vez que había ido recuerdo haber visto varias veces a lo largo de los años noticias en la prensa local hablando de nuevas adquisiciones, en realidad hay bien poca cosa que sea realmente interesante aparte del museo en si y como curiosidad varios cuadros de su juventud cuando aún buscaba su estilo..
Sin embargo, hay una cosa que no ha cambiado a lo largo de todos estos años: los turistas siguen luciendo sandalias con calcetines y cuellos enrojecidos por el sol, y les siguen gustando cosas como los trenecitos turísticos. Eso, por más que intento hacer de turista, nunca lo he acabado de entender: ¿no hay una flagrante contradicción en ponerse al mismo tiempo algo que se supone que es para airear los pies (sandalias) con algo que es para mantenerlos calentitos (calcetines)? ¿o en subirse a un trenecito de juguete con 60 años?